27 julio 2019

El Monumento a la Revolución, más de 100 años de historia

El edificación de uno de los iconos arquitectónicos más importantes de México se remonta a la época del Porfiriato; un periodo en el que el país estaba inmerso en las guerras revolucionarias.

Por: Redacción

Fotos: Cortesía

Durante años, el Monumento a la Revolución, ubicado en la Ciudad de México, se ha convertido en un símbolo de la historia de nuestro país. Inicialmente concebido para albergar al Palacio Legislativo Federal durante el mandato de Porfirio Díaz, el arquitecto francés Émile Bénard comenzó su construcción en 1905, misma que fue interrumpida en 1912 debido al estallido de la Revolución Mexicana.

 

Este ícono de la arquitectura nació de un proyecto propuesto por Díaz, que incluía la edificación de 1,419 obras con motivo de los festejos del centenario de la Independencia de México en 1910. El proyecto original, fue ideado por el italiano Pietro Paollo Quaglia quien falleció años antes (1899) de poder iniciar los trabajos de construcción, por lo que Bénard tomó el liderazgo.

 

 

El 23 de septiembre de 1910, se celebró la colocación de la primera piedra de lo que sería el Monumento, sin embargo, la reasignación de recursos para combatir las guerras revolucionarias hicieron que el trabajo se detuviera y la estructura de hierro provista por la compañía neoyorkina Milliken Bross, cayó en un abandono de 20 años. Como dato curioso, durante la ceremonia que dio inicio a las obras se enterró una cápsula del tiempo que contenía en su interior monedas, periódicos, fotografías y documentos de la época.

 

 

En 1936, se comienzan a dar los últimos toques a la estructura del Monumento y para entonces, se lanza una convocatoria para elegir los grupos escultóricos que rematarían cada uno de los machones que sostienen su cúpula, concurso que ganó el mexicano Oliverio Martínez. El artista, realizó cuatro grupos escultóricos, cada uno conformado por tres figuras que tomaban como modelos a un hijo del arquitecto Carlos Obregón Santacilia, a los trabajadores de la construcción y a las mujeres que les llevaban la comida.

 

 

La edificación del Monumento a la Revolución requirió de aproximadamente 3,000 obreros y, para costear su construcción, se creó un patronato que recibió donaciones. Además, se vendieron bienes del Estado, entre ellos la vasija de plata destinada para el restaurante del Palacio de Bellas Artes.

 

Hoy en día, la construcción más ambiciosa del Porfiriato ofrece diversas actividades y funciona como un museo donde la manifestación de las artes ofrecen una experiencia de conocimiento, historia y diversión.

 




Edición 52
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