23 octubre 2025
SAVVIA: La mesa como herencia viva
En el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, SAVVIA nace como un proyecto familiar que convierte la memoria gastronómica en experiencia y la arquitectura en un gesto de encuentro. Un lugar donde la mesa es raíz, relato y símbolo.
SAVVIA no surgió de una estrategia empresarial, sino de una memoria común. Nace como un proyecto familiar, una extensión natural de los lazos que sus fundadores han construido a lo largo del tiempo. La cocina, entendida no como oficio sino como herencia viva, guía la experiencia: los sabores de la infancia, los gestos transmitidos, los silencios alrededor de la mesa.
Francisco, el mayor de tres hermanos, comparte que cada uno encontró su propio lugar dentro de este sueño. Kiara, la menor, da forma a los recuerdos a través de los sabores; Jess, la de en medio, sostiene la vida diaria del restaurante; y él acompaña desde la dirección creativa, cuidando que el espacio y la atmósfera cuenten la misma historia que la comida. Detrás, sus padres —Vero y Juan— son la raíz que sostiene todo, el apoyo constante que vuelve posible esta nueva casa.
En palabras de Francisco, “SAVVIA no es solo un proyecto: es un espejo de lo que somos y de lo que hemos compartido a lo largo de los años.” Y también un homenaje a las mujeres que enseñaron a cocinar con amor: las abuelas y la madre, que transmitieron la idea de que compartir alimento es una forma de cuidar y perpetuar la memoria.
Arquitectura que abraza el acto de compartir
El espacio de SAVVIA responde a esa misma búsqueda de origen. Diseñado por WORC (Ricardo Martínez + Camila Ureña), el restaurante se concibe como un refugio contemporáneo en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Con una superficie de 153 m², el proyecto se organiza a partir de una idea esencial: liberar la planta baja para los comensales y elevar la cocina, de modo que recibir y compartir se vuelvan el núcleo de la experiencia.
La mesa central —una pieza de mármol rojo— funciona como el corazón del restaurante. Más que un mueble, es un gesto escultórico y simbólico que organiza el espacio, condensa la propuesta gastronómica y arquitectónica, y actúa como punto de encuentro. A su alrededor, un tótem de piedra refuerza la verticalidad y el carácter ritual del proyecto.
Sobre ella, una estructura lumínica circular, diseñada por Andros, acompaña la escena y acentúa la sensación de encuentro. Muros con detalles de latón sostienen velas y aportan una calidez íntima, mientras las piezas de piedra y madera distribuidas en el mobiliario y las luminarias recuerdan la permanencia y la raíz.
El diseño como extensión del cuidado
Nada en SAVVIA está dejado al azar. El mobiliario y la vajilla fueron pensados para prolongar la experiencia sensorial: la madera sostiene, la piedra ancla, la luz suaviza. Cada elemento responde a una misma intención: hacer del espacio un lugar contenido, hospitalario, donde todo —desde los materiales hasta los platos— hable el mismo lenguaje de cercanía.
Francisco cuenta que incluso la vajilla, diseñada especialmente por Mon, fue concebida para “abrazar la comida” y mantener el gesto de cuidado desde la cocina hasta el comensal. Así, arquitectura, iluminación y diseño convergen en un solo relato material que busca reflejar lo humano en cada detalle.
La cocina como memoria y relato
En la cocina, Kiara transita entre lo ancestral y lo contemporáneo. Su propuesta no busca inventar lo nuevo, sino revelar lo que ya habitaba en el paladar: ingredientes locales, semillas nativas, sabores que sobreviven al tiempo. Cada platillo es una forma de volver a casa, de recuperar los gestos que se han transmitido por generaciones.
“Cocinar es cuidar”, dice Francisco, recordando las enseñanzas familiares. En SAVVIA, ese acto se convierte en experiencia: comer aquí es recuperar un tiempo distinto, medido en conversaciones, en risas, en silencios compartidos.
Una casa hecha restaurante
SAVVIA es, en esencia, un proyecto humano. Un espacio donde la mesa se vuelve puente entre generaciones y donde la arquitectura y la comida se encuentran para recordarnos que compartir sigue siendo una de las maneras más honestas y humanas de convivir.
Para su familia creadora, abrir este restaurante ha sido una forma de regresar a la infancia, a la mesa familiar, a los gestos que los formaron. Como resume Francisco: “Volver a la mesa es volver a casa.”