En las estrechas calles del casco antiguo de Valencia, donde la historia parece susurrar desde cada fachada, un pequeño espacio de apenas 60 metros cuadrados ha encontrado una nueva forma de contar su legado. Se trata del nuevo showroom de la firma valenciana de cerámica artesanal Maora, el cual ha sido diseñado por Masquespacio bajo un concepto evocador: Fragmentos de Tradición.
La colaboración entre ambas marcas no es casual. Tras haber trabajado juntas en el desarrollo de una colección de cerámica artesanal, Maora volvió a confiar en la visión creativa de Ana Hernández y Christophe Penasse, fundadores de Masquespacio, para crear un espacio capaz de reflejar la esencia de la marca y, al mismo tiempo, respetar la historia del lugar que lo alberga.
Obstáculos como solución de diseño
Ubicado en un edificio construido en 1800, el local presentaba limitaciones estructurales relacionadas con la altura y la entrada de luz natural. Sin embargo, lejos de considerarlas obstáculos, el equipo de diseño las transformó en parte fundamental de la narrativa del proyecto.
La propuesta nace de la idea de descubrir las distintas capas de tiempo que habitan el inmueble. Como si se tratara de una excavación arqueológica, cada rincón revela fragmentos de historia que dialogan con la tradición cerámica de Maora y con una visión contemporánea del diseño.
Masquespacio y el homenaje a la tierra
Desde el primer paso, el visitante se sumerge en el universo de la marca. El suelo, revestido con piezas de barro mate combinadas con líneas de azulejo esmaltado, evoca la conexión con la tierra y los orígenes de la artesanía. En las paredes, revestidas con cerámicas de diferentes formatos y acabados, se despliega una composición que permite apreciar la versatilidad del trabajo artesanal de Maora.
Uno de los elementos más distintivos del espacio son las paredes inclinadas, una característica arquitectónica original del inmueble que Masquespacio decidió conservar y potenciar. En lugar de ocultarlas, las integró al concepto como una metáfora visual de las huellas del tiempo y los estratos históricos que conforman la identidad del lugar.
La cerámica como obra de arte
La paleta cromática, compuesta por tonos terracota, arenas y beiges luminosos, refuerza esta atmósfera cálida y orgánica. Sobre este escenario neutro, las piezas cerámicas emergen como auténticos hallazgos, destacando por sus colores, texturas y acabados.
«Queríamos crear un diálogo entre la historia palpable del edificio y la tradición artesanal que Maora representa. Cada pieza de cerámica se convierte en un fragmento de esa historia, exhibido de una manera contemporánea que invita a descubrir su valor y su belleza intrínseca», explica Ana Hernández, directora creativa de Masquespacio.
Fuente de inspiración
El resultado es mucho más que un simple showroom. Es un espacio donde la tradición cerámica valenciana encuentra nuevas formas de expresión a través del diseño contemporáneo. Un lugar pensado para arquitectos, diseñadores y amantes de la artesanía que buscan inspiración en la unión entre pasado y presente.
Con Fragmentos de Tradición, Maora y Masquespacio demuestran que la historia no solo puede conservarse, sino también reinterpretarse para seguir inspirando nuevas generaciones.
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Edición 89 | Visionarias del espacio