Un château donde el textil define el espacio
La hospitalidad circular se convierte en el eje conceptual de Château La Banquière, una propiedad del siglo XVIII rodeada de viñedos y robles centenarios, reinterpretada por Marianne Tiegen Interiors. El proyecto plantea una nueva lectura del lujo: silencioso, táctil y profundamente conectado con el paisaje del sur de Francia.
Cada habitación se concibe como un diálogo entre luz natural, arquitectura histórica y materia viva. Aquí, los textiles no son ornamento, sino estructura: delimitan áreas, suavizan la acústica, filtran visuales y aportan una sensación doméstica poco común en la hotelería de alta gama.
Tinturas botánicas y memoria material
El lenguaje cromático surge del territorio. Linos, cáñamos y algodones fueron teñidos con pigmentos naturales desarrollados junto a artesanos locales: tonos blush obtenidos de semillas de uva del propio viñedo, corales y albaricoques de la raíz de garanza, y azules suaves de pastel. Estas capas textiles se combinan con damascos provenzales, estampados venecianos y excedentes de alta costura cuidadosamente seleccionados.
Lejos de ocultar el paso del tiempo, las piezas antiguas se restauran, refuerzan o se muestran con sus huellas visibles, celebrando la imperfección como valor estético y ético.
Artesanía europea aplicada a la hospitalidad
El proyecto recupera técnicas tradicionales —bordados Pont de Beauvais, serigrafías de talleres históricos de Lyon y tejidos belgas— integrándolas a un sistema hotelero funcional. Doseles, biombos y tapicerías desmontables permiten mantenimiento, reparación o re-tintura sin comprometer el diseño, reforzando una visión de largo plazo.
Lujo que envejece con dignidad
Más que un hotel, Château La Banquière es un manifiesto sobre cómo la hospitalidad circular puede generar espacios que evolucionan con el uso, el tiempo y la memoria. Un lujo que se construye desde la materia, el tiempo y la permanencia.
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Edición 88 | Construir para el futuro