04 marzo 2026
Atelier FGP: la visión de Francisco González-Pulido
En entrevista con Glocal desde el TEC, Francisco González-Pulido comparte la filosofía detrás de Atelier FGP: una arquitectura que privilegia el proceso, el contexto y el impacto de los edificios.
Una visión que nace del proceso
La práctica de Atelier FGP, fundada por Francisco González-Pulido, se ha consolidado como una plataforma desde la cual el arquitecto mexicano desarrolla proyectos de gran escala en distintas partes del mundo. A lo largo de su trayectoria ha participado en obras emblemáticas como el estadio de los Diablos Rojos del México, el Aeropuerto Internacional de Bangkok Suvarnabhumi y el Master Plan del Illinois Institute of Technology en Chicago. Sin embargo, para González-Pulido estos proyectos no se explican únicamente por su dimensión o complejidad, sino por el proceso que los hace posibles.
En entrevista con Glocal, en el marco de los 80 años de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tec de Monterrey, el arquitecto reflexionó sobre cómo su formación, sus mentores y su trayectoria profesional han moldeado una manera de entender el diseño donde la búsqueda pesa más que el resultado final.
Para González-Pulido, la coherencia en proyectos de cualquier escala —desde una casa hasta un aeropuerto— aparece cuando el arquitecto se compromete profundamente con el proceso de encontrar la solución correcta.
“Cuando te enamoras del proceso y no del resultado, empiezan a aparecer soluciones que no habías visto antes.”
Ese enfoque implica ir más allá de la forma inmediata para comprender cultura, contexto y complejidad.
Tec de Monterrey, Campus Monterrey 2019
Mentores que siguen presentes
Al recordar su etapa universitaria en el TEC, Francisco no habla primero de edificios o espacios, sino de personas. Los profesores que marcaron su formación siguen apareciendo en su práctica cotidiana como referencias constantes.
Entre ellos menciona a José Luis Pineda, cuya exigencia lo confrontó en momentos decisivos, y a Antonio Méndez, quien le habló de la responsabilidad de convertirse en un gran arquitecto. Más que una enseñanza técnica, esas conversaciones construyeron un marco crítico que continúa acompañándolo en cada proyecto.
Una arquitectura sin firma estética
Con el paso del tiempo, esa formación derivó en una postura clara frente al diseño. González-Pulido se describe como un arquitecto anti-estilístico, convencido de que la arquitectura no debería responder a la necesidad de construir una firma personal reconocible.
Su interés no está en que un edificio se identifique inmediatamente como suyo, sino en el impacto que puede generar en la vida cotidiana.
“Prefiero que un edificio se recuerde por lo que hace por las personas, no por una firma estética.”
Desde esta perspectiva, la arquitectura deja de ser un objeto aislado para convertirse en una infraestructura que articula relaciones entre espacio, contexto y quienes lo habitan.
SHANGHAI, CHINA, 2021
El estadio como sinergia creativa
Esa manera de trabajar se manifestó con claridad en el estadio de los Diablos Rojos, desarrollado en colaboración con Alonso de Garay. El proyecto se convirtió en un ejemplo de cómo la arquitectura puede surgir de una verdadera sinergia creativa.
Más que dividir responsabilidades de forma rígida, ambos arquitectos asumieron liderazgos distintos dentro del mismo proceso. González-Pulido se concentró en la cubierta y la geometría estructural, mientras De Garay desarrolló la integración del paisaje y el diseño interior. La coincidencia en criterios técnicos y conceptuales permitió que el diálogo fluyera con naturalidad a lo largo de todo el proyecto.
Arquitectura como forma de vida
Antes de fundar Atelier FGP, González-Pulido pasó casi dos décadas trabajando junto a Helmut Jahn, una relación profesional que evolucionó con el tiempo y que marcó profundamente su trayectoria. Aquella experiencia lo llevó a participar en algunos de los proyectos más grandes de la firma y a abrir nuevos mercados, pero también a reflexionar sobre la necesidad de construir un camino propio.
Para él, la arquitectura nunca ha sido una actividad que pueda separarse fácilmente de la vida personal.
“Para mí la arquitectura no es solo trabajo. Es algo que piensas todo el tiempo, algo que te acompaña siempre.”
Esa intensidad, explica, forma parte de una disciplina que exige compromiso constante y una curiosidad permanente.
Volver al estudiante que fue
Al final de la conversación, la reflexión inevitablemente regresa al origen. González-Pulido piensa por un momento en el estudiante que alguna vez caminó por los pasillos del TEC, en ese joven que comenzaba a imaginar su camino dentro de la arquitectura.
Su respuesta habla tanto de la dificultad como del optimismo que exige la profesión:
“Esta es una profesión de optimismo. El camino es muy difícil y hay muchos momentos en los que dices: ‘¿qué es esta profesión?’ Pero es un trabajo tremendo, todos los días. Es una profesión muy distinta a las demás.”
Después de una pausa, resume el consejo que le daría a ese estudiante que apenas empezaba a descubrir la disciplina:
“No te rindas, porque viene lento, pero viene.”
Design Films
Edición 88 | Construir para el futuro