Una casa organizada por el clima
La casa entiende el tiempo como una experiencia habitable. Las mareas, la humedad, el calor, la luz y la sombra participan en la vida cotidiana, mientras los patios interiores, un cuerpo de agua, las celosías de madera y los tragaluces ayudan a regular la temperatura, filtrar la radiación solar y favorecer la ventilación cruzada. Así, el clima no se oculta: se incorpora al proyecto como parte de su atmósfera.
Materia, oficio y memoria local
La materialidad también construye una lectura del tiempo. Natura Futura recupera el trabajo del carpintero y el albañil a través de materiales y técnicas locales. El ladrillo se reinterpreta como módulo para muros, pisos y luminarias; a su vez, las vigas de madera se prolongan hacia el exterior para formar una cubierta que protege la vivienda de las lluvias estacionales.
Espacios para aprender, crear y compartir
El programa se organiza alrededor de un patio central que se abre hacia el río. En un costado se ubican los espacios productivos para trabajo creativo y talleres; al centro, las áreas de convivencia y ocio; y en el otro extremo, las zonas de descanso. Esta disposición permite que la casa funcione como refugio, estudio y espacio de aprendizaje colectivo.
La dimensión comunitaria aparece en sus elementos transformables. El estudio puede convertirse en taller multidisciplinario; el muro del patio se pliega en puertas pivotantes que funcionan como pantalla de proyección; y las plataformas que descienden hacia el río operan como auditorio para presentaciones teatrales y musicales.
Con 180 m², una estructura elevada 1.4 metros sobre el nivel del río y columnas dobles de madera cada 1.75 metros, La Casa del Tiempo construye una arquitectura sensible al clima, a la materia y a la comunidad.
Design Films
Edición 89 | Visionarias del espacio