10 junio 2026
Glocal 89 | Formafantasma: por qué el diseño necesita volver a escuchar
En una de las plataformas más influyentes del diseño global, Formafantasma plantea una reflexión urgente: frente a la saturación visual y la cultura del espectáculo, la escucha puede convertirse en una de las herramientas más valiosas para el futuro de la disciplina.
Durante el Salone del Mobile.Milano 2026, Andrea Trimarchi y Simone Farresin, fundadores del estudio Formafantasma, compartieron una reflexión que atraviesa algunos de los debates más relevantes del diseño contemporáneo. En una industria dominada por la velocidad, las imágenes y la búsqueda constante de impacto, ambos diseñadores reivindican el valor de la conversación, la observación y la escucha como herramientas fundamentales para construir una cultura material más consciente.
Fundado entre Milán y Róterdam, Formafantasma se ha consolidado como uno de los estudios más influyentes de la escena internacional gracias a una práctica que combina diseño, investigación, museografía y pensamiento crítico. Proyectos como Cambio, desarrollado junto con Artek, o el reconocido simposio Prada Frames han ampliado los límites tradicionales de la disciplina, incorporando temas relacionados con la sostenibilidad, la producción industrial y el impacto cultural de los objetos.
Del objeto al pensamiento crítico
La participación de Formafantasma en el Salone del Mobile ha evolucionado de manera constante desde la pandemia. Lo que comenzó con el diseño de espacios para conversaciones y encuentros dentro de la feria derivó este año en su involucramiento en Salone Raritas, la nueva plataforma curatorial impulsada por la directora editorial del Salone, Annalisa Rosso, para reunir diseño coleccionable, galerías y pensamiento crítico bajo una lógica distinta a la del escaparate comercial tradicional.
Para Simone Farresin, este cambio responde a una transformación profunda dentro del diseño contemporáneo.
“Los productos ya no son suficientes”, afirma.
La observación refleja una inquietud compartida por muchos actores de la industria. Durante la última década, gran parte de la conversación sobre diseño se ha desplazado hacia experiencias concebidas para generar impacto inmediato y circulación digital, privilegiando la espectacularidad visual por encima de discusiones más profundas sobre materiales, procesos, producción o responsabilidad cultural.
El problema del ruido visual
La idea surgió con claridad durante una caminata por el distrito de Brera, uno de los epicentros de la semana del diseño en Milán.
“Todo mundo gritaba; había tanto ruido alrededor que terminamos perdiendo algo esencial: sentarnos a hablar, discutir y escucharnos”, recuerda Andrea Trimarchi.
La reflexión va más allá del contexto ferial. Para los diseñadores, el fenómeno es una consecuencia directa de la forma en que hoy consumimos imágenes, información y experiencias. La inmediatez ha reducido los espacios para la contemplación y el intercambio pausado de ideas.
“Extrañamos la gracia, extrañamos la ligereza, extrañamos la amabilidad”, añade Trimarchi.
Más que una crítica nostálgica, sus palabras funcionan como una invitación a recuperar formas de interacción que permitan una comprensión más profunda de los proyectos, los objetos y las personas que los producen.
Diseñar espacios para escuchar
Esa filosofía se refleja en iniciativas como Prada Frames y Salone Raritas, donde Formafantasma ha impulsado formatos que favorecen la permanencia y el diálogo. La estrategia es sencilla pero significativa: reducir la presencia de pantallas, privilegiar materiales impresos, incorporar música en vivo y diseñar espacios donde las personas puedan sentarse, conversar y permanecer.
Para el estudio, escuchar no es una actividad secundaria, sino una herramienta cultural capaz de generar nuevas formas de conocimiento y colaboración.
En un momento en que la industria parece obsesionada con la producción constante de novedades, Formafantasma propone una pausa. Una oportunidad para reflexionar sobre el papel que el diseño puede desempeñar más allá del mercado y del consumo de imágenes.
Entre las contradicciones y la belleza
Andrea y Simone tampoco ignoran las contradicciones que atraviesan el diseño contemporáneo. El Salone del Mobile sigue siendo una enorme maquinaria industrial impulsada por la necesidad permanente de innovar, producir y competir por la atención global.
Sin embargo, para Trimarchi, esa realidad convive con otra igualmente poderosa.
“Luego veo productores, artesanos, colaboradores y diseñadores… y entonces todo se vuelve profundamente bello. Hay horror, sí, pero también hay mucha belleza”.
Esa capacidad para reconocer simultáneamente las tensiones y las virtudes del sistema es parte de lo que ha convertido a Formafantasma en una de las voces más relevantes del diseño internacional.
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