04 mayo 2026

Beacon: la monumental escultura de luz que iluminó una ciudad

Con 91 farolas de cristal iluminadas, 292 paneles de vidrio reciclado y casi cinco metros de ancho, Beacon no fue simplemente una instalación lumínica en Milán: fue un manifiesto contemporáneo sobre cómo el diseño puede habitar la ciudad, dialogar con el espacio público y repensar el lujo desde la circularidad.

Por: redaccion glocal design

Fotos: Cortesía

Una lámpara monumental en el corazón de Milán

Durante Milan Design Week, el diseño salió de galerías, showrooms y pabellones para encontrarse con la ciudad misma. En Piazza San Babila, una de las rutas peatonales más transitadas rumbo al Duomo, emergió Beacon, una monumental instalación lumínica concebida por Lee Broom y producida por BROKIS, que convirtió el espacio urbano en una experiencia escultórica abierta, democrática y profundamente contemporánea.

Compuesta por 91 farolas de cristal iluminadas, estructuradas como una gran lámpara de araña arquitectónica, Beacon desdibujó elegantemente los límites entre iluminación, escultura y arquitectura. Su presencia —de 4.9 metros de ancho por 3 metros de alto, con un peso total de 584 kilogramos— poseía algo ceremonial: una suerte de catedral lumínica de geometría precisa, repetición rítmica y poderosa verticalidad.

Inspirada en el modernismo de mediados de siglo —y particularmente en la arquitectura brutalista del Southbank londinense—, la pieza dialogó con la escala urbana de Milán mientras reconfiguraba la plaza como lugar de encuentro, contemplación y asombro.

De Londres a Milán: una obra viva en movimiento

Beacon nació en London Design Festival, donde fue una de las instalaciones oficiales más emblemáticas, emplazada frente al Royal Festival Hall. Pero su historia apenas comenzaba.

Milán marcó la primera parada internacional de una gira global que continuará en Designblok, regresando simbólicamente a la República Checa, lugar donde fue producida. Ese recorrido no es anecdótico: forma parte de la propia filosofía del proyecto. Beacon fue diseñada para evolucionar, desplazarse y transformarse.

Como explicó Lee Broom:

“Beacon ha sido un proyecto increíblemente gratificante de crear durante el último año, así que poder llevarlo a una nueva ciudad como Milán y presentarlo durante la Milan Design Week —que ha desempeñado un papel tan importante en mi carrera— es algo especialmente significativo para mí. Estoy emocionado por ver cómo atrae la instalación a un nuevo público y cómo la gente se va a encontrar con ella de forma inesperada en su vida cotidiana. Como obra de arte pública, espero que trascienda a la comunidad del diseño y conecte con un público más amplio”.

Y ahí está precisamente la potencia de Beacon: no exige entrar a un recinto; se cruza contigo en la ciudad, interrumpe la rutina y convierte lo cotidiano en experiencia estética.

BROKIS: tradición vidriera, innovación radical

Detrás de la impecable materialización de Beacon está BROKIS, una de las marcas premium más respetadas en iluminación contemporánea.

Fundada sobre la tradición centenaria del cristal de Bohemia, BROKIS ha construido una identidad única al fusionar vidrio soplado a mano, metal trabajado artesanalmente y maderas nobles en luminarias escultóricas que cruzan la frontera entre objeto funcional y pieza de colección. La firma, de gestión familiar y con fábrica propia al sureste de Praga, ha elevado el saber hacer artesanal checo hacia un lenguaje decididamente internacional.

Para Beacon, la firma fue mucho más que fabricante: fue socio técnico y creativo desde la concepción inicial hasta la instalación final en sitio. Su gran aportación material fue BROKISGLASS, un innovador compuesto elaborado íntegramente con fragmentos de vidrio reciclado.

En la producción tradicional de vidrio soplado, hasta un 30% del material suele desecharse; BROKIS transformó ese desperdicio en una nueva superficie resistente, táctil y visualmente poderosa. El resultado: 292 paneles de vidrio reciclado convertidos en materia poética.

Jan Rabell, propietario y CEO de BROKIS, resumió así la importancia del proyecto:

“Valoramos enormemente nuestra colaboración continua con Lee Broom y su equipo. Beacon es un proyecto excepcional para nosotros, no solo por su dimensión artística, sino también porque su gira internacional lo sitúa en el marco de los principales eventos de diseño a nivel mundial… Al mismo tiempo, la monumental instalación original para exteriores está dando lugar gradualmente a una nueva colección de iluminación de BROKIS, que lleva el lenguaje visual distintivo de la obra de Lee Broom”.

Circularidad convertida en legado

Quizá lo más notable de Beacon es que incluso su “final” fue concebido como continuidad.

Una vez concluida su gira, la monumental instalación será desmontada y reimaginada como una edición limitada de lámparas de mesa, pequeñas piezas derivadas de la estructura original que permitirán a la obra seguir viva en otra escala. Parte de sus ingresos, además, será destinada a Place2Be, institución enfocada en salud mental infantil en escuelas británicas.

Es decir: Beacon no termina; se transforma.

Y quizá esa sea la mejor definición de diseño contemporáneo: crear belleza con conciencia, construir memoria material y entender que incluso un objeto monumental puede tener una segunda vida.

En Milán, Beacon iluminó una plaza.
Pero también iluminó una idea: la de un diseño capaz de ser público, sensible, sustentable y profundamente humano.




Edición 88 | Construir para el futuro
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