Sentido común radical: construir mejor hoy
En JSa, la sustentabilidad no es un añadido técnico, sino una postura crítica que comienza con el clima y se sostiene en la ética profesional.
Hablar de JSa con Javier Sánchez y Benedikt Fahlbusch es desmontar la idea de que la sostenibilidad depende exclusivamente de tecnología sofisticada.
«No se trata de poner en práctica grandes tecnologías, sino de tomar decisiones bien pensadas desde el diseño», afirma Fahlbusch.
La clave no está en añadir sistemas complejos, sino en resolver correctamente desde el primer trazo.
Para Javier, todo proyecto comienza con una lectura rigurosa del lugar. Asoleamiento, orientación, humedad y ventilación determinan la forma antes que cualquier gesto formal. En esa lógica, la sustentabilidad no se suma al final: se decide cuando se define el espesor de un muro o la proporción de una ventana. Si el diseño no responde al clima, cualquier solución posterior será apenas un ajuste reactivo.
Arquitectura que trabaja sola
En la visión de JSa, la arquitectura debe anticiparse a la necesidad de sistemas mecánicos. Fahlbusch lo sintetiza con claridad:
«La sustentabilidad es intentar que un edificio sea lo menos dañino posible para el medio ambiente».
Y añade una paradoja inevitable:
«Lo más sustentable sería no construir, pero como arquitectos no podemos hacer eso, tenemos que reducir el impacto al máximo».
En la Ciudad de México, donde el clima permite estrategias pasivas, depender exclusivamente del aire acondicionado revela una inercia cultural. Una ventilación cruzada bien planteada o una orientación correcta pueden ser más efectivas que el sistema mecánico más eficiente.
Volados que generan sombra, terrazas que producen transición térmica y vegetación que crea microclimas son herramientas estructurales, no decorativas. En la Fábrica de Hielo, oficina del despacho, un patio central y un sistema de tratamiento de agua in situ demuestran cómo reutilizar estructura existente y gestionar recursos en sitio puede reducir temperatura y consumo energético sin recurrir a soluciones espectaculares. Es arquitectura que trabaja sola.
Durabilidad como responsabilidad
Para JSa, construir mejor implica también construir para durar. La energía no solo está en la obra inicial, sino en la operación diaria y en cada futura remodelación. Elegir materiales locales, honestos y capaces de envejecer con dignidad evita ciclos constantes de reemplazo y consumo.
En una ciudad que bombea recursos desde lejos para luego expulsarlos fuera de su cuenca, asumir responsabilidad ambiental deja de ser una postura ideológica y se convierte en un acto profesional. JSa apuesta por decisiones menos espectaculares y más conscientes: reducir impacto desde el diseño, integrar estrategias pasivas y entender que cada edificio permanece durante décadas.
En tiempos de urgencia climática, construir bien ya no es una aspiración ética, sino una obligación que define el futuro urbano.
Design Films
Edición 88 | Construir para el futuro