22 diciembre 2025
Glocal 87 | Javier Senosiain: arquitectura orgánica como forma de vida
La obra de Javier Senosiain entiende la arquitectura como un organismo vivo. El Premio Noldi Schreck 2025 reconoce una trayectoria que cambió la forma de habitar.
Javier Senosiain: la arquitectura como organismo vivo
La arquitectura orgánica de Javier Senosiain no parte de la forma, sino de la vida. Desde la naturaleza como maestra y no como referencia estética, el arquitecto mexicano ha construido, durante más de cinco décadas, una visión que desafía la ortogonalidad y propone espacios que se adaptan al cuerpo, al paisaje y a la memoria.
Este enfoque pionero es el que hoy lo hace merecedor del Premio Noldi Schreck 2025 a la Trayectoria, un reconocimiento que celebra no solo su obra construida, sino una filosofía que transformó la manera de entender el habitar en México.
El origen de una mirada distinta
Formado en la Universidad Nacional Autónoma de México, Senosiain recuerda el impacto decisivo de sus años como estudiante:
“Tuve la suerte de cursar la materia de proyectos con el maestro Matías Goeritz”.
Ese aprendizaje detonó una búsqueda constante por comprender el espacio desde la emoción, el color y la volumetría, dando origen a obras clave como la Casa Orgánica y al desarrollo teórico de la bioarquitectura.
Docencia, investigación y materialidad
Egresado en 1972, Senosiain ha dedicado más de cincuenta años a la docencia en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, formando generaciones desde la teoría, el diseño y la experimentación espacial. Su práctica profesional abarca vivienda, urbanismo, espacios educativos, deportivos e industriales, siempre con una investigación material profunda.
El uso del ferrocemento, estructuras neumáticas y sistemas prefabricados se combina con una paleta artesanal —mosaico, piedra, color— que dialoga con la tradición plástica mexicana y con referentes como Gaudí, Barragán, Juan O’Gorman y Frank Lloyd Wright.
Una obra con alcance internacional
El Premio Noldi Schreck 2025 reconoce así a un visionario que enseñó que la arquitectura orgánica puede respirar, crecer y reconciliar al ser humano con la naturaleza. Una arquitectura que no se impone, sino que acompaña; que no fragmenta, sino que integra. Mientras recibe este reconocimiento, Javier Senosiain no cierra un ciclo: lo renueva.
“Este reconocimiento me estimula a seguir trabajando”
afirma, confirmando que su obra —como todo organismo vivo— continúa en constante evolución.
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