16 marzo 2019

Axel Hotel | El Equipo Creativo

Rememorando el pasado histórico del Barrio de las Letras madrileño, Axel Hotel ha sido diseñado para combinar el estilo español del siglo XIX, la vida contemporánea y la diversidad sexual.

Por: Redacción

Fotos: Cortesía

Ubicado en el Barrio de las Letras, en Madrid, España el Hotel Axel parte de lo que fuese un edificio del siglo XIX para formar un complejo que invite a diferentes tipos de público a conocer las zonas públicas del hotel.

 

El diseño del hotel corre a cargo de El Equipo Creativo, un estudio formado por los arquitectos Oliver Franz Schmidt, Natali Canas del Pozo y Lucas Echeveste Lacy con sede en Barcelona y especializados en diseño de interiores.

 

 

El estudio conservó muchas de sus características originales, como los techos lujosamente decorados, las paredes pintadas de colores intensos, los detalles decorativos barrocos y la estética gitana en general. Desde el inicio, el equipo se interesó en crear un diálogo entre distintas épocas de la historia de Madrid y de la calle de Atocha, donde está ubicado.

 

Carteles iluminados con referencias cinematográficas y musicales; maniquíes y otros elementos llamativos invaden la entrada del hotel y el área de recepción. Textos, palabras y frases neón hacen referencia al pasado literario del barrio. En la primera planta se distribuyen las habitaciones, suites y salones públicos en tonos dorados.

 

Una importante aportación de la cadena Axel Hotel a la cultura contemporánea radica en el diseño de sus espacios y la apertura para la comunidad LGBTTIQ; espacios libres donde la diversidad sexual es bienvenida y promovida.

 

Su restaurante Las Chicas, Los Chicos y los Maniquís está instalado en lo que solía ser el edificio para los coches de caballos y refiere a la estética del conocido director de cine español Pedro Almodóvar. Las protagonistas del espacio son dos grandes barras rojas que anteceden las dos salas.

 

 

Finalmente, el club nocturno Club Bala Pedida se instaló escondido en el metro del barrio madrileño; dos espacios abovedados construidos en ladrillo con una atmósfera mágica y clandestina. Se colocaron espejos en ambos extremos de cada bóveda, produciendo una ilusión óptica conocida como “espejo infinito”; un efecto que hace que las bóvedas se conviertan en túneles interminables. La luz cambiante y el color son los protagonistas del proyecto: lámparas de leds longitudinales y dinámicas entre los paneles acústicos suspendidos que cambian de velocidad y color en función de las diferentes escenas del recinto.

 

elequipocreativo.com

 

 




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