Ubicada en una zona residencial al norte de la ciudad de Colima, Torre 2271 se inserta con discreción y carácter. Su fachada de concreto enduelado establece un juego rítmico de llenos y vacíos, donde ventanas y balcones no solo articulan la composición visual, sino que refuerzan la conexión constante entre interior y exterior. La materialidad sobria permite que el edificio dialogue con el paisaje sin imponerse, funcionando como un telón neutro para la vida cotidiana.
La escalera como eje espacial
Al centro del proyecto, una escalera vertical se convierte en la columna vertebral del edificio. Más allá de su función circulatoria, este elemento articula los recorridos y aporta dinamismo a la experiencia espacial, generando visuales cruzadas y una sensación de continuidad entre niveles. Es un gesto arquitectónico que ordena, conecta y define la identidad del conjunto.
Viviendas pensadas para la luz y la amplitud
Los dos primeros niveles albergan departamentos dúplex que destacan por sus dobles alturas y escaleras voladas, elementos que permiten una entrada generosa de luz natural y refuerzan la percepción de amplitud. La organización de cada unidad responde a una lógica clara: áreas sociales en planta baja y dos recámaras con baño compartido en la planta superior, favoreciendo la separación entre lo público y lo privado.
En el tercer nivel, dos departamentos de una sola planta ofrecen una distribución funcional y eficiente, pensada para una vida cotidiana cómoda, sin perder la calidad espacial que caracteriza al proyecto.
Un cierre contemplativo: penthouse y rooftop
Los niveles superiores concentran los espacios más abiertos y sociales del edificio. El penthouse integra cocina, comedor y sala en un solo ambiente continuo, acompañado de dos recámaras, una de ellas con vestidor. En la parte más alta, el rooftop corona el proyecto como un espacio de contemplación y encuentro: alberca, hamacas y áreas sociales invitan a detenerse, mirar y compartir.
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