19 noviembre 2025
Glocal 86 | Roy Azar: Un hogar donde el arte toma la palabra
Un estudio, un museo o simplemente un refugio. La casa de un arquitecto es mucho más que eso; es el lugar donde converjen desde la técnica y los sueños, los trazos y el diseño perfecto, hasta los actos más cotidianos como comer o dormir.
Entrar a la casa del arquitecto Roy Azar en la colonia Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México es adentrarse en un universo donde la arquitectura se convierte en escenario y el arte en protagonista. Es un proyecto personal que tardó varios años en materializarse y que, como él mismo platica, está concebido como un «lienzo en blanco» para que las piezas que ha coleccionado a lo largo de su vida vayan contando su propia historia.
«Cuando adquirí la casa era una construcción de los años cincuenta, con espacios reducidos y cerrados hacia los costados. Tenía una buena estructura, pero había que transformarla en un 80%. Lo que más me gustó fue el jardín y los árboles enormes, que de inmediato me dijeron «aquí va a ser», menciona el arquitecto.
Intervención radical
La vivienda se desarrolló en cinco medios niveles, organizados en torno a un núcleo central: una escalera escultórica que conecta los espacios y los inunda de luz. La intervención fue radical: se derribaron muros intermedios, se reforzó la estructura, se subieron techos, se bajaron pisos y se abrió la planta baja con cancelería que se esconde por completo para lograr una integración total entre interior y exterior. «Mi principal objetivo era que el jardín y la casa fueran uno solo. Que todo se llenara de luz natural».
La remodelación tomó más de cuatro años y durante la obra el arquitecto se enfrentó a retos técnicos importantes. «Había que enderezar techos, tirar losas y generar alturas más generosas. Encima construimos un nivel completo con mi dormitorio, vestidor, despacho y una terraza que da hacia la alberca. Fue un proceso lento, de mucho esfuerzo y cariño, pero también de muchos sueños», relata.
El paisajismo se convirtió en una extensión natural de la obra. Roy Azar quiso conservar el aire de jardín maduro, con árboles frutales y vegetación que pareciera haber estado ahí por décadas. «No quería un jardín contemporáneo, quería esa sensación de que el tiempo ya lo había moldeado».
Conoce más de la casa y la obra de Roy Azar en la edición impresa Glocal 86.
Design Films