Casa Vihara se abre a la luz, al agua y a la vegetación del Caribe mexicano
La Casa Vihara se inserta en el paisaje de Tankah, Tulum, como una arquitectura que dialoga con su entorno natural. Diseñada por Di Frenna Arquitectos, la vivienda adopta la lógica del territorio tropical: agua, vegetación y luz se convierten en elementos activos que estructuran la experiencia espacial.
El proyecto, con 634 m² de construcción, fue desarrollado por el equipo encabezado por Matia Di Frenna Müller y Omar Anguiano de la Rosa, y se concibe como una residencia donde el recorrido y la percepción del paisaje definen la manera de habitar.
Una arquitectura que se descubre en el recorrido
El acceso ocurre entre dos volúmenes que crean una primera capa de privacidad. Después de atravesar este pasaje, aparece un patio que revela la fachada principal. Desde ese punto, el visitante comprende la organización de la casa.
A partir de ahí, la vivienda se distribuye en distintos niveles. Las escalinatas exteriores conectan cada plataforma y acompañan el recorrido. Así, el espacio se descubre poco a poco y genera perspectivas hacia los patios, la selva y el mar.
Al mismo tiempo, la volumetría responde al paisaje. Algunos cuerpos se proyectan hacia el exterior y otros se retraen. De esta manera, la arquitectura orienta sus vistas hacia los dos horizontes del sitio.
El patio como corazón climático del proyecto
En el centro de la casa aparece un patio longitudinal. Este espacio protege las fachadas interiores del sol y ayuda a regular el clima de las áreas sociales.
Alrededor de este vacío se organizan la sala, el comedor, la cocina y la terraza. Además, el agua y la vegetación acompañan constantemente la experiencia del espacio.
En la planta alta se ubican las recámaras. Desde ellas se observan los patios interiores y, al mismo tiempo, el paisaje más amplio que rodea la vivienda.
Luz, agua y materialidad tropical
En la azotea se encuentra una terraza con firepit y alberca. Este nivel funciona como un punto elevado para contemplar el paisaje. Además, un domo de cristal conecta este espacio con la doble altura de la sala y el comedor.
Gracias a esta apertura, la luz atraviesa el agua y proyecta reflejos cambiantes sobre los muros. Así, la casa mantiene un juego constante de luz y sombra a lo largo del día.
Finalmente, la materialidad responde al clima tropical. El proyecto utiliza concreto tropicalizado como material principal. Este se combina con acero negro y madera local para aportar contraste y calidez.
Dentro del conjunto destaca la escalera principal. Se trata de una pieza escultórica de concreto cuyo trazo evoca la geometría de una greca prehispánica reinterpretada.
De esta manera, Casa Vihara construye una relación cercana entre arquitectura y paisaje. El agua, la luz y la vegetación acompañan cada espacio y definen la experiencia de habitar.
Design Films
Edición 88 | Construir para el futuro