Una casa que sigue la pendiente
Casa Terramar en Itacaré se inserta en el encuentro entre la Mata Atlántica y el océano, dentro del complejo Vila São José, en Bahía. Diseñada por Estúdio Pedro Haruf, la residencia ocupa un terreno estrecho y trapezoidal con 14 metros de desnivel, dos frentes de 50 metros y una superficie edificable limitada por la geometría del lote y las restricciones del condominio.
La vivienda, de 450 m² y cuatro suites, fue concebida como casa de verano y propiedad de renta. Esta condición llevó al estudio a equilibrar privacidad, convivencia y operación mediante un programa organizado en capas que acompaña la topografía.
Un programa distribuido en niveles
El acceso principal se encuentra en la parte alta del terreno, donde Casa Terramar aparece como un volumen de una planta cubierto por un techo a cuatro aguas. Esta forma reconocible establece un vínculo con la memoria constructiva brasileña y presenta una escala contenida hacia la calle.
Conforme la pendiente desciende, la arquitectura se abre al paisaje. Las áreas privadas ocupan el nivel superior, mientras la planta social se prolonga mediante grandes planos de vidrio hacia un deck y una alberca ubicada en el borde del lote. Desde este punto, la casa funciona como un mirador orientado al mar. En el nivel inferior, la sauna, las áreas técnicas y los espacios de apoyo para la playa completan la transición hacia la costa.
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Madera, luz y ventilación tropical
La estructura de madera define el ritmo de las fachadas y organiza la planta a través de pilares claramente modulados. Su lógica permitió ajustar divisiones e interiores durante el proceso de obra, conservando la integridad del sistema arquitectónico.
Madera, vidrio y piedra construyen una atmósfera serena vinculada con la idea de refugio. Los brise-soleils, paneles de listones, aleros generosos y ventilación cruzada filtran la luz, favorecen el movimiento del aire y responden al clima de Itacaré.
En el interior, una amplia mesa, las hamacas y una escalera ligera que atraviesa el espacio en diagonal articulan las áreas de convivencia. Casa Terramar convierte el recorrido entre calle, selva y océano en una experiencia gradual, donde la pendiente guía la forma de habitar.
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Edición 89 | Visionarias del espacio