Un terreno habitado por el tiempo
Casa Mague nace a partir de una vivienda de los años setenta, ubicada en un entorno donde convergen historia, naturaleza y territorio. La cercanía con un sitio arqueológico, las montañas circundantes y el tejido de un pueblo histórico configuran un contexto cargado de significado. Sin embargo, son los árboles maduros del predio los que definen la esencia del proyecto, asumidos como el verdadero valor del lugar.
Diseñar desde la naturaleza
El despacho Mauricio Ceballos X Architects plantea una estrategia que se aleja de la lógica convencional de construcción. En lugar de intervenir el terreno desde la eliminación, el proyecto se adapta a él. Los volúmenes se posicionan con precisión para respetar raíces y copas, generando geometrías complejas que surgen directamente del diálogo con el paisaje.
Esta decisión transforma la arquitectura en un sistema sensible, donde cada espacio responde a las condiciones existentes. La casa no se impone, se inserta.
La luz como materia viva
La luz natural se convierte en un elemento activo que redefine constantemente la experiencia espacial. A lo largo del día y las estaciones, los interiores cambian, revelando nuevas atmósferas. La arquitectura se comporta como un instrumento que registra el paso del tiempo, intensificando la relación entre el usuario y su entorno.
Interior y exterior: un límite difuso
La casa se organiza a partir de patios, vacíos y transiciones que diluyen la frontera entre interior y exterior. Este sistema genera una experiencia continua, donde el usuario habita umbrales más que espacios definidos. La vegetación, el viento y la luz penetran el proyecto, activando todos los sentidos.
Materia, memoria y paisaje
El uso de madera y piedra refuerza la conexión con el sitio, mientras que los elementos simbólicos dialogan con el imaginario mesoamericano del contexto arqueológico. Casa Mague construye una arquitectura que reconoce su lugar dentro de un paisaje vivo y una historia en permanente transformación.
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