25 febrero 2026
25 febrero 2026
Huakal y Proyectos Paraíso presentan Dos Corazones
Reproduciendo...
Lectura por voz108 corazones que unen artesanía, arquitectura y emoción.
En el atelier de Proyectos Paraíso, en la colonia Condesa, 108 corazones suspendidos transforman el espacio en una experiencia emocional. La composición se titula “Dos Corazones” y marca el inicio visible de la colaboración con Huakal, proyecto fundado por Annette Arellano.
Huakal —que en maya significa uniendo voces— nace desde esa intención: reunir artesanos, historias y voluntades en una misma conversación. La alianza entre Annette y Adán no surgió desde la estrategia, sino desde la afinidad profunda.
“Yo le llamo diosidencias, porque no creo en las coincidencias de la vida”, comparte ella.
Levantar la artesanía
Huakal trabaja con más de 200 artesanos de toda la República. Annette recuerda el momento que definió su misión:
“Siempre la artesanía la han puesto en el piso. Yo prometí que la íbamos a empezar a levantar”.
En Casa Huakal, en Las Lomas, cada pieza se presenta como lo que es: resultado de generaciones de oficio, memoria y dedicación. El proyecto también sostiene el fondo de becas de Kalimori, comunidad para adultos con discapacidad intelectual fundada por Annette.
“Me cambió la vida, literalmente”, dice sobre su encuentro con el universo artesanal.
Dos Corazones: símbolo, ritual y reflejo
El corazón ha sido un símbolo constante en la trayectoria de Adán; sin embargo, fue hasta la colaboración con Annette que esta figura tomó forma dentro de Proyectos Paraíso.
La instalación reúne 108 corazones suspendidos. El número dialoga con los japamalas, rosarios tradicionales de 108 cuentas utilizados en prácticas de meditación. Cada cuenta marca una repetición, una respiración consciente. En el espacio, cada corazón funciona como una cuenta expandida: una pausa, un latido, un momento de introspección.
El 108 también remite a una proporción cósmica: la distancia entre la Tierra y el Sol equivale aproximadamente a 108 veces el diámetro terrestre. Ciencia y espiritualidad coinciden en la misma cifra.
Los corazones se inspiran en los milagritos, pequeñas piezas de artesanía mexicana —tradicionalmente elaboradas en hojalata, latón o madera— que representan oraciones, agradecimientos o protección. Originarios de Oaxaca y difundidos en todo el país, estos amuletos, muchas veces en forma de Sagrado Corazón, se utilizan como ofrendas religiosas o elementos decorativos cargados de simbolismo.
Aquí, elevados y multiplicados, adquieren otra escala sin perder su raíz.
“Salte de ti mismo para que te puedas meter a ti mismo”,
explica Adán sobre el significado de la composición. Dos corazones que dialogan. Dos centros que se reflejan.
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