06 mayo 2026
Rocasal: cocina contemporánea en el Pedregal
Ubicado en Cráter Pedregal, Rocasal propone una experiencia gastronómica guiada por la chef Atala Olmos, con ingredientes locales, vajillas artesanales y un diseño que dialoga con el paisaje volcánico del sur de la Ciudad de México.
La memoria volcánica como punto de partida
En el paisaje volcánico de Jardines del Pedregal, Rocasal surge como un restaurante que vincula cocina internacional contemporánea, diseño cálido y una experiencia pensada para habitarse con calma. Ubicado en la planta baja de Cráter Pedregal, el proyecto —desarrollado por Módica Ledezma— toma como punto de partida la fuerza mineral del sitio: la roca que define el territorio y la sal como elemento esencial de la mesa.
Un restaurante entre lava, diseño y memoria
La historia del Pedregal está marcada por la erupción del volcán Xitle, ocurrida hace aproximadamente 1,700 años. Ese paisaje rocoso dio origen a uno de los desarrollos urbanos más emblemáticos de la Ciudad de México: Jardines del Pedregal, donde arquitectos como Luis Barragán y Max Cetto encontraron un territorio fértil para imaginar una arquitectura profundamente conectada con el entorno.
En ese contexto, Rocasal se integra como un nuevo punto de encuentro para vecinos, familias, parejas y grupos de amigos. Su diseño interior apuesta por una atmósfera minimalista, con guiños a la modernidad de los años cincuenta, piezas de arte geométricas y una paleta cálida que acompaña la experiencia gastronómica. El resultado es un espacio amable, cercano y flexible, con un salón principal y una zona exclusiva para adultos.
La cocina de Atala Olmos
La propuesta culinaria está liderada por la chef ejecutiva Atala Olmos, quien construye un menú a partir de ingredientes frescos, locales y de temporada. Su cocina reúne técnicas y aprendizajes adquiridos en América, Europa y Asia, tres territorios que han marcado su trayectoria profesional.
“Estar en Rocasal es una gran oportunidad porque he desarrollado lo que he aprendido a lo largo de mi carrera. He trabajado en tres continentes, lo cual otorga conocimiento para hacer una fusión de varias mezclas de comida y lograr un gran plato”, explica Atala.
Esta visión se traduce en platos que equilibran técnica, producto y memoria. De España retoma el respeto por la calidad de los ingredientes; de Asia, la disciplina y precisión; y de Estados Unidos, la importancia de trabajar con insumos locales.
Detalles que completan la experiencia
En Rocasal, la mesa también forma parte del relato. Las vajillas y piezas de servicio fueron seleccionadas y creadas por artesanos mexicanos, incluyendo vasos de vidrio provenientes de Oaxaca. Cada elemento suma textura, identidad y sentido de permanencia a la experiencia.
Entre los platillos recomendados destacan el ceviche de jurel con espuma de mojito, el pollo con curry y los ñoquis de espinaca en salsa de queso parmesano. Para cerrar, el chocolate con cardamomo funciona como una declaración personal de la chef, quien reconoce en este ingrediente un vínculo directo con la cultura mexicana.
“Queremos ser un concepto de mucho tiempo, no de moda. Hay muchas ideas conceptuales que duran poco tiempo y Rocasal es un lugar para todos”
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Edición 88 | Construir para el futuro