23 octubre 2026
23 octubre 2026
G91 | La inteligencia de jugar
Reproduciendo...
Lectura por vozEl juego como herramienta de diseño
Lejos de la rigidez de un museo, el antiguo taller milanés de Achille Castiglioni se mantiene como una casa viva donde el diseño industrial no se contempla a distancia, sino que se toca, se juega y se experimenta desde la curiosidad más pura. En este espacio, los juguetes ocupan un lugar mucho más profundo que el de simples objetos de colección: son pequeñas máquinas de descubrimiento, capaces de revelar mecanismos, materiales y soluciones que también alimentaron su pensamiento como diseñador.
Para Castiglioni, jugar no significaba alejarse del trabajo, sino encontrar otra manera de aproximarse a él. Observar un objeto sencillo podía convertirse en una pregunta de diseño; un mecanismo aparentemente trivial, en una clase sobre fricción, movimiento o transformación. Esa actitud lúdica acompañó buena parte de su proceso creativo y explica por qué, en su universo, la curiosidad infantil y la precisión profesional podían convivir sin contradicciones.
En charla con Greta Arcila, CEO de Glocal Design Magazine, Giovanna Castiglioni, curadora del Museo Estudio de Achille Castiglioni y vicepresidenta de la Fundación Achille Castiglioni, redescubre una forma de entender la profesión que eludió las solemnidades del gremio para volcarse por entero a la resolución práctica de la vida diaria.
Giovanna inicia la charla recordando que los juguetes eran parte de ese territorio de exploración de su padre. Achille encontraba en ellos principios que podían trasladarse al diseño industrial; observaba cómo funcionaban, qué materiales utilizaban y qué ocurría al momento en que una acción sencilla producía un movimiento inesperado.
Recuerda, por ejemplo, un juguete de madera que descendía por una superficie gracias a la fricción entre madera y metal. Para su padre, aquella actividad contenía información que podía ser útil mucho más allá del juego.
Del prototipo al objeto terminado
El vínculo entre juego y proyecto también estaba presente en su manera de trabajar con las empresas. Castiglioni seguía los proyectos desde el principio hasta el final, probaba materiales y construía prototipos. El resultado no estaba definido por completo hasta que podía comprobarse físicamente. «Siempre estaba muy feliz cuando algo estaba terminado», rememora Giovanna, porque incluso entonces existía un elemento de sorpresa: descubrir qué ocurría al final cuando una idea se convertía en objeto.
Esa forma de trabajo moldeó la época dorada del diseño italiano. En contraste con buena parte de las dinámicas industriales actuales, la relación de Castiglioni con firmas históricas como Flos, Zanotta o Alessi se gestó a pie de fábrica, compartiendo el proceso de prototipado con ingenieros, técnicos y artesanos.
Aprender a mirar con curiosidad
Para Giovanna, aquella forma de trabajar no se quedó en las historias familiares. Formó parte de su enseñanza cotidiana. De niña dibujaba casas y las llenaba de objetos, una fascinación que relaciona con haber visto trabajar a su padre. «Me encantaba diseñar las habitaciones llenas de objetos», dice. Su formación profesional terminaría llevándola hacia la geología, pero aquella mirada hacia los mecanismos, los materiales y las relaciones entre las cosas permaneció.
La herencia de Achille, entonces, no está necesariamente en convertirse en diseñador, sino en aprender a observar como él. «Sigo repitiendo la frase que mi padre les decía a sus estudiantes: “Si no eres curioso, olvídalo”». Para ella, diseñar implica ser una esponja: absorber información, experimentar y mantenerse atento a lo que sucede alrededor.
Esa enseñanza adquiere una dimensión particular frente a las herramientas digitales. Un programa puede mostrar cómo construir un objeto, pero no sustituye la experiencia de tocarlo. «Si pruebas algo con la mano, puedes entender si está mal», afirma. En su mirada, recuperar esa relación física con los materiales también significa mantener activo al niño que sigue preguntando, probando y descubriendo.
Un estudio vivo entre pasado y presente
Después de la muerte de Achille en 2002, Giovanna, su hermano Carlo y su madre Yarmila decidieron que el estudio no debía convertirse en un archivo inmóvil. El espacio abrió sus puertas al público y comenzó a cambiar mediante exposiciones temporales, manteniendo la casa como un lugar activo y cercano. «Me siento todo el tiempo sobre un puente entre el pasado y el presente», explica Giovanna.
Esa mirada encuentra ahora un nuevo capítulo en Milán con Achille e Bruno. liberi di giocare / free to play, exposición que reúne el universo de Achille Castiglioni y Bruno Munari alrededor de sus vínculos con el juego y la experimentación. Presentada en la Fondazione Achille Castiglioni hasta febrero de 2027, la muestra establece conexiones entre sus procesos creativos y la manera en que ambos entendieron la curiosidad como motor del proyecto.
Más que una herencia de objetos, lo que Achille dejó a Giovanna fue una forma de mirar. Una invitación a no dar nada por terminado demasiado pronto, a tocar las cosas, desmontarlas mentalmente y preguntarse qué más pueden hacer. En ese territorio, el juego deja de ser una pausa frente al trabajo para convertirse en una de sus formas más serias de inteligencia.
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