4 noviembre 2026
4 noviembre 2026
G90/ KPF: Cuando las ciudades diseñan el workplace
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Lectura por vozLa cultura local como punto de partida
No existen dos oficinas iguales porque tampoco existen culturas que vivan el trabajo de la misma manera. La arquitectura corporativa no responde únicamente a tendencias globales o avances tecnológicos; también interpreta la identidad de las ciudades, las costumbres de quienes las habitan y la forma en que las personas se relacionan.
Para Claudia Cusumano, directora general de Kohn Pedersen Fox (KPF), comprender esa dimensión cultural es el punto de partida de cualquier proyecto. Incluso más que el país, sostiene, es la ciudad la que define cómo se conciben los espacios laborales. «Diría que la ciudad es más específica que un país. Como arquitecta en Nueva York, entender que estamos acostumbrados a la densidad es fundamental. En Nueva York, la densidad significa vitalidad».
Esa visión ha acompañado la trayectoria de KPF, firma reconocida por el diseño de edificios corporativos, desarrollos de usos mixtos, aeropuertos y proyectos urbanos de gran escala. Más que resolver un programa arquitectónico, su objetivo es crear espacios capaces de responder a la cultura de las organizaciones y a la evolución de la forma en que trabajamos.
La oficina como destino
En un momento en que el trabajo híbrido y la inteligencia artificial redefinen el futuro de las oficinas, Cusumano considera que el verdadero desafío no es decidir si estos espacios seguirán existiendo, sino cómo deben transformarse para mantener su relevancia. «La oficina sigue siendo un destino, un lugar que debe justificar el traslado de las personas».
Su valor ya no reside únicamente en ofrecer escritorios o salas de juntas, sino en construir experiencias que impulsen la colaboración, fortalezcan la identidad de las empresas y generen un sentido de pertenencia difícil de replicar a distancia.
Para lograrlo, la arquitectura debe escapar de las modas pasajeras y apostar por soluciones duraderas. «Los diseños verdaderamente exitosos siempre tendrán claridad por encima de la novedad, durabilidad por encima de la moda, buenas proporciones por encima del impacto visual y materiales que envejezcan bien».
Esta filosofía cobra aún mayor relevancia en un entorno laboral cambiante. Para Cusumano, una oficina contemporánea necesita infraestructura tecnológica sólida, pero también capacidad de adaptación sin requerir grandes inversiones. La flexibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en una condición indispensable.
Tecnología, bienestar y flexibilidad
Paradójicamente, mientras la inteligencia artificial automatiza cada vez más procesos, la arquitecta anticipa una creciente necesidad de diseñar espacios más humanos. «Comenzaremos a ver zonas libres de tecnología destinadas a reiniciar la mente. También habrá una mayor búsqueda de contacto con el exterior, luz natural y elementos biofílicos».
Los indicadores de éxito también han evolucionado. Más allá de los metros cuadrados o del presupuesto, las empresas evalúan sus oficinas por su capacidad para impulsar la productividad, fortalecer la retención de talento y atraer nuevos profesionales. «Muchas veces no se reconoce cuánto contribuye el entorno físico a esos resultados».
Las organizaciones tampoco buscan una única tipología espacial. Requieren oficinas que combinen áreas para concentrarse, colaborar, socializar y expresar la identidad de la marca. «La pregunta no es qué espacio necesita una empresa, sino cuál es la combinación correcta para responder a su cultura».
Con la mirada puesta en el futuro, Cusumano identifica un reto central: mantener el ritmo de una transformación tecnológica que avanza más rápido que los propios edificios. El diseño corporativo deberá anticiparse al cambio sin perder de vista lo esencial: crear lugares donde las personas quieran encontrarse, intercambiar ideas y construir comunidad.
El futuro de las oficinas dependerá, más que de la tecnología, de la capacidad de la arquitectura para interpretar la cultura local y organizacional, adaptarse al cambio y seguir colocando a las personas en el centro.
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