21 octubre 2026
21 octubre 2026
Aflalo/Gasperini Arquitetos ¿el fin de la oficina?
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Lectura por vozLa oficina como espacio de encuentro
Durante décadas, la oficina concentró buena parte de la vida laboral: las reuniones, las conversaciones espontáneas, las decisiones y la construcción de una cultura organizacional. Sin embargo, la expansión del trabajo remoto transformó esa dinámica y abrió una pregunta para la arquitectura corporativa: ¿qué debe ofrecer una oficina cuando ya no es el único lugar donde se trabaja?
La respuesta está en diseñar espacios que aporten experiencias difíciles de reproducir frente a una pantalla. El workplace contemporáneo se convierte así en un punto de conexión, colaboración y pertenencia, donde la arquitectura busca recuperar el valor del encuentro humano.
En Brasil, Aflalo/Gasperini Arquitetos ha acompañado esta evolución durante más de seis décadas. Fundado en São Paulo en 1962 por Plínio Croce, Roberto Aflalo y Gian Carlo Gasperini, el despacho ha desarrollado edificios corporativos, complejos de usos mixtos y proyectos residenciales que exploran la relación entre funcionalidad, innovación y entorno urbano.
Su trayectoria incluye la sede de IBM en São Paulo y otros proyectos empresariales que forman parte de la transformación del paisaje urbano brasileño. Desde esa experiencia, el estudio observa que el cambio más significativo no ocurre únicamente en la configuración física de las oficinas, sino en la manera en que las organizaciones entienden el valor del espacio.
«El lugar de trabajo ya no es simplemente donde se trabaja; es un entorno para la interacción, la cultura, el aprendizaje y la innovación», explican los arquitectos.
La consolidación de los modelos híbridos ha reducido la necesidad de acudir diariamente a una oficina. Por ello, las empresas buscan ofrecer condiciones que favorezcan la colaboración, fortalezcan los vínculos y comuniquen su identidad. «Las empresas ya no compiten solamente por clientes; también compiten por atraer y retener talento, y el espacio físico forma parte de esa experiencia», señalan desde el despacho.
Flexibilidad, bienestar y nuevas dinámicas
Esta transformación también modifica los criterios de diseño. Las oficinas organizadas mediante esquemas rígidos ceden terreno a entornos dinámicos que combinan áreas de concentración individual, espacios colaborativos, zonas de descanso y lugares para encuentros informales.
Para Aflalo/Gasperini, la flexibilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en una condición esencial del workplace contemporáneo. «Los espacios necesitan adaptarse a distintas formas de trabajar, permitiendo tanto la concentración individual como la colaboración espontánea», explican.
En consecuencia, un edificio corporativo ya no se define solamente por el número de estaciones de trabajo que puede albergar, sino por su capacidad para responder a equipos cambiantes, incorporar nuevas tecnologías y facilitar distintas formas de interacción.
El bienestar también adquiere un papel central. La iluminación natural, la ventilación, la calidad del aire, el confort térmico, la acústica y el contacto con áreas verdes influyen en la experiencia cotidiana de quienes ocupan estos espacios. Son aspectos que forman parte de la arquitectura desde su concepción y que resultan fundamentales para crear ambientes saludables y funcionales.
La incorporación de tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial, amplía las posibilidades del entorno laboral, pero no elimina la importancia del espacio físico. Para el despacho brasileño, el desafío consiste en integrar estas herramientas sin perder de vista las necesidades humanas.
«Mientras la tecnología automatiza procesos, la arquitectura debe crear escenarios donde florezcan la creatividad, la innovación y las relaciones humanas», explican.
En ese sentido, la tecnología y el diseño deben trabajar de manera complementaria. «La arquitectura proporciona el marco donde el mobiliario y la tecnología realmente pueden cumplir su función», concluyen los arquitectos. «La luz natural, la ventilación, la acústica y el contacto con la naturaleza tienen un impacto mucho mayor en el bienestar cotidiano de las personas que cualquier elemento tecnológico por sí solo».
Una oficina conectada con la ciudad
El replanteamiento del trabajo también transforma la relación entre los edificios corporativos y su contexto urbano. Durante años, muchas oficinas funcionaron como estructuras independientes, con poca conexión con la vida de su entorno. La tendencia actual apunta hacia proyectos más abiertos, con plantas bajas activas, espacios públicos, comercio y usos mixtos que integran la actividad laboral con la dinámica de la ciudad.
«Los edificios corporativos deben dejar de ser islas y convertirse en espacios conectados con la ciudad y con las personas», afirman desde Aflalo/Gasperini.
Esta perspectiva amplía la función del workplace: además de atender las necesidades de una organización, puede contribuir a generar espacios urbanos más activos y accesibles, en los que empleados, visitantes y comunidad compartan el entorno.
Más que anticipar el fin de la oficina, el trabajo remoto plantea una transformación de su propósito. Cuando es posible trabajar desde distintos lugares, el valor del espacio físico depende cada vez más de las experiencias que ofrece: la posibilidad de colaborar, aprender, crear vínculos y fortalecer el sentido de pertenencia.
Para Aflalo/Gasperini Arquitetos, el reto de la arquitectura corporativa consiste en responder a estas nuevas dinámicas con espacios flexibles, conectados con su entorno y centrados en las personas. La oficina del futuro no estará definida únicamente por sus escritorios, sino por las razones que hacen que las personas quieran volver a ella.
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