03 mayo 2017

Entrevista | Sordo Madaleno Arquitectos

Los arquitectos Javier Sordo Madaleno Bringas y Javier Sordo Madaleno de Har charlaron con nosotros sobre su historia como despacho.

Por: Fotografía de retrato Gabriel González | Fotografía arquitectónica, cortesía SMA

Por Greta Arcila

Tres generaciones de arquitectos al frente de SMA le ha dado a la firma una perspectiva muy peculiar del quehacer arquitectónico, ellos saben que las fórmulas no existen. Tratar de enfrentar los conceptos creatividad vs negocio no es una opción para este grupo que ha tenido el tiempo necesario para transformarse, refinarse y mejorarse de la fachada hacia el corazón.

Sordo Madaleno Arquitectos ha sido uno de los pocos despachos que han observado el cambio cultural entre aquel arquitecto dedicado únicamente al diseño de inmuebles al hombre de negocios que hoy exige el ramo, cambio que vislumbró Juan Sordo Madaleno con el ramo hotelero. Al respecto nos comenta Javier padre: “en la época en la que yo estudiaba el arquitecto era un bohemio, siempre de morral y de pelo largo, nunca se ponía corbata ni traje. No podía ser creativo y pensar en que las cosas tenían que ser negocio. Afortunadamente todo ha ido cambiando, ahora en arquitectura cada vez que tú le haces un proyecto a alguien el 80% de los proyectos se hacen para generar economía y el 20% para placer”.

Los centros comerciales como puntos de interacción social

El fundador del despacho, Juan Sordo Madaleno, labró el camino para este concepto de arquitecto-hombre de negocios, después de haber erigido Plaza Satélite y Plaza Universidad. Esta herencia, que además de convertirlos en los arquitectos pioneros de las plazas comerciales, ha sido mayormente aprovechada al verse en la necesidad de desplegar otras habilidades para no dejar cabos sueltos en un plan completo de negocios. De ahí que en 2008 se creara Grupo Sordo Madaleno, independizando y consolidando el área de desarrollo inmobiliario, pero también operación, comercio, construcción, interiorismo. “Hemos podido integrar todas las partes que se relacionan con un proyecto. Esto es muy importante porque nos da mucha calidad y mucha información, y nos ayuda a generar experiencia. Cuando imaginamos Antara, imaginamos aquel paseo, las circulaciones, los andadores… Y si la parte de comercialización no refleja el tipo de tiendas que queríamos, el orden, el tipo de cafés, si la operación no está a la altura y le ponen letreros por todos lados… Todo eso hubiera hecho que la experiencia que buscábamos cuando diseñamos el espacio se hubiera perdido. Hoy hemos aprendido de todos los lados: sabemos de la parte de comercio, sabemos de operación, sabemos de números, sabemos de construcción… Y eso hace que les demos mucho mejor resultado a nuestros clientes y nuestros socios”, comenta Javier padre.

Los visitantes de los centros comerciales proyectados por sma hoy alcanzan los 75 millones de personas al año, esto indica que por el modelo económico proyectado en México y el cambio en los usos y costumbres —que para poner en contexto, en 2014 las zonas arqueológicas de nuestro país recibió 12 millones 661 mil personas, según datos de Datatur—, el arquitecto no sólo tiene una gran responsabilidad al crear estos espacios, pensar en las circulaciones, los materiales, los sistemas de energía, la sustentabilidad, las áreas sociales, también debe tomar en cuenta la interacción entre la gente que trabaja en el sitio, la que compra, los servicios, etcétera. Ejemplo de ello es Toreo Parque Central que ha venido a colocar en el mapa de inversionistas inmobiliarios una zona olvidada.

Por otro lado, SMA se ha preocupado por devolverle a los vecinos de las obras impactos positivos a su vida: plusvalía para sus casas, pasos a desnivel, plazas públicas, para que el entorno mejore. Lo anterior ha redundado en una buena interacción con los gobiernos de las diferentes demarcaciones de las ciudades en las que trabajan y no escatiman en ello. “Lo que sí hemos visto es que son catalizadores de inversión y regeneración urbana, porque vienen a cambiar toda la cara de la colonia en la que se hace. Esa inversión se transforma en infraestructura, vialidades… creo que a partir de estos proyectos hemos logrado detonar muchas zonas de la ciudad que la verdad estaban muy deterioradas, y hoy se ha vuelto puntos económicos y sociales”, nos comparte Javier hijo.

La hotelería de SMA

La arquitectura dedicada a los hoteles representa un buen porcentaje de lo que se realiza hoy en las oficinas de SMA, después de un proceso de hibernación en el que cayó el ramo y que en Sordo Madaleno inició poco después de proyectados los hoteles Westin Regina de Puerto Vallarta y Los Cabos. Pero el cariño a esta industria viene de antes, pues Juan Sordo Madaleno siempre estuvo muy activo en ella, recordemos que fue el arquitecto encargado de proyectar Hotel Presidente de la Ciudad de México y de Cozumel, inmuebles icónicos y representativos de sus tiempos y aún vigentes.

“Hoy estoy muy contento por que estamos realizando cosas importantes en la hotelería, no solamente con gran éxito en su diseño, sino también en cómo estamos integrando cada hotel a cada lugar, como el de Playa del Carmen (Grand Hyatt), que una de las cosas fundamentales que tiene es cómo el área comercial —un área que el hotel puede usar para eventos, etcétera— se une con la ciudad, y a su vez el hotel con un parque central, y cómo el lobby te va transitando hasta el mar. El logro en este hotel ha sido muy importante, creemos que estamos trayendo ideas nuevas a la hotelería. Inclusive desde cómo vives el espacio, cómo te registras y cómo operas, es decir, cómo te soluciono para que tu llegada y tu experiencia en el hotel sea de lo mejor”, comenta entusiasmado Javier padre.

SMA ha tenido oportunidad de dialogar de manera muy cercana con los diferentes operadores y pueden ofrecerles diversas soluciones a sus diferentes necesidades: Hyatt, Marriot, Fiesta Americana, Starwood, cada uno con culturas muy desiguales entre sí, que no obstante, un despacho con tanta experiencia, como es éste, puede asesorar a cualquier operador. “Hoy es muy interesante porque estamos diseñando nueve hoteles diferentes, con cadenas diferentes, con visiones diferentes. Cada experiencia se ha vuelto muy atractiva pues unos son en la playa, otros son sobre el agua, otros son urbanos, otros son cinco estrellas en Chapultepec (como el Park Hyatt). Es una mezcla que se ha convertido en un experimento increíble y hemos agarrado mucha experiencia con todos los operadores. Hoy representamos una de las firmas más importantes de conocimiento en diseño de hoteles aquí en México —comenta Javier hijo y añade Javier Sordo Madaleno Bringas—: Además estamos trabajando desde hoteles boutique de pocos cuartos, de muy alto nivel y distintos tipos de producto. Todo esto nos ha servido para ser propositivos con nuestros clientes y que ellos vean que traemos un know how de la parte hotelera muy importante”.

Espacios místicos

Crear un espacio ideal para la contemplación y el misticismo, que invite al recogimiento no es una tarea sencilla, pero dentro de las tipologías creadas por el despacho quisimos averiguar el sentimiento despertado al crear la iglesia de San Josemaría Escrivá en Lomas de Santa Fe que encontró inspiración en la iglesia de San Ignacio de Loyola de 1961 con su planta de cruz latina, una de las obras favoritas de Javier padre. “A mí me sirvió muchísimo de inspiración porque lo que más me gusta de San Ignacio es esta idea de que no tiene techo, que son los muros que se van al cielo. Basado en esa ide
a fue un poco lo que hice en Santa Fe, inspirado en la iglesia de mi papá, en el sentido de que los muros no se tocaran para que quedara la sensación de que van hacia el cielo. Por otro lado, hubo otras cosas importantes para mí como la forma: la hicimos basados en el pez, tan importante en la religión y también en la representación del infinito. Todo esto influyó en el diseño. Después de San Ignacio siento que era un paquetazo hacer una iglesia bonita”, comenta entre risas. Nos explicó que la fachada se recubrió en zinc, un material que fue utilizado en las catedrales antiguas europeas como impermeabilizante, por el poco mantenimiento y su durabilidad.

El misterio del Centro Cultural Arte Contemporáneo

El Mundial de futbol México 86 otorgó la oportunidad ideal a Javier Sordo Madaleno Bringas para crear un centro de prensa en Campos Elíseos y Jorge Eliott, en la colonia Polanco, por encargo de Emilio Azcárraga Milmo. Dado que el mundial tendría un comienzo y un final, Javier pensó en erigir un edificio que pudiera tener diversos usos, además de que se integrara al hotel Presidente. Este espacio se convertiría en el Centro Cultural Arte Contemporáneo —bajo la dirección de Paula Cusi, esposa del empresario—, que funcionó muy bien durante muchos años, pero que debido a la tirantez entre las relaciones personales de la pareja decidieron vender el proyecto al Grupo Lozada. El grupo, con la idea de hacer un proyecto nuevo, demolió aquel recinto que muchos todavía añoramos. Sin embargo, el despacho ganó un concurso para erigir un nuevo edificio de oficinas y departamentos en el mismo lugar.

“Fue el primer edificio que hice después de mi papá. El contrato lo firmé en abril, quince días después de que mi papá muriera el 12 de marzo. Para mí fue muy importante porque me dio mucho exposure, sobre todo por este asunto de que era el Mundial. Me sacaban en la televisión, y yo y Toño Gutiérrez Cortina, nos comprometimos a entregarle a Emilio en 8 meses. Hicimos ese edificio que tenía cuatro sótanos y cuatro pisos en ocho meses. Fue de los primeros edificios que usó el color en el precolado que me gustó muchísimo porque siempre veíamos el concreto gris, y poder ponerle color fue todo un acontecimiento (que también fue usado en el interior). Fue un edificio que me gustó muchísimo”, nos narra emocionado Javier.

Consolidando el trabajo de tres generaciones

Importantes pasos ha dado este despacho, justo ahora se encuentra en plena transición entre la dirección de Javier Sordo Madaleno Bringas hacia la de Javier Sordo Madaleno de Haro con el apoyo de un equipo ideal que reúne tanto experiencia como juventud. Este es el primer paso obligado hacia crear una firma con propuestas globales. “Hemos ido evolucionando, de lo que mi papá pensaba yo me quedé con muchísimo, lo que ha pasado es que vamos afinando. No es que hayamos cambiado el concepto de la arquitectura de la oficina sino al revés, cada día somos más finos, cada día aprendemos más… A mí me hubiera gustado trabajar más con mi padre, porque hicimos pocas cosas (como esta casa), yo estuve con él en muchas obras pero como dibujante o cosas por el estilo. La gran oportunidad es que ahora he tenido tiempo de trabajar con mis hijos en arquitectura y transmitirles lo que voy pensando. Me gusta delegar, me encanta que ellos se hagan responsables: toda la oficina de arquitectura la maneja Javier; toda la parte de promoción la maneja José Juan, y Fernando que está en diseño, y yo realmente estoy con ellos en todo. Hemos logrado que el pase de estafeta venga aunado a las nuevas ideas que ellos tienen y cómo las van integrando en este proceso. La oficina ha mejorado mucho en calidad y en proyectos gracias a su intervención que sumada a la experiencia que ya teníamos nosotros se ha hecho un equipo súper fuerte”, explica Javier padre.

La visión que comparten ambas generaciones es crear una empresa que esté sostenida por su gente, un equipo de trabajo apasionado donde el compromiso y las buenas perspectivas son una constante, y el ganar-ganar sea una realidad de doble vía, pues el paso siguiente es consolidar la firma en el extranjero y continuar con paso firme en el país.


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