30 octubre 2026
30 octubre 2026
G91 | DXD Design Group: del primer trazo a la vida cotidiana
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Lectura por vozDXD Design Group: del primer trazo a la vida cotidiana
Un acabado distinto al elegido. Una carpintería que pierde precisión. Un detalle que cambia al llegar a la obra. Para Darío Salazar y Denisse Velázquez, fundadores de DXD Design Group, estas situaciones marcaron el rumbo de su práctica. Querían cuidar lo que sucedía entre la primera idea y el espacio terminado. Esa inquietud los llevó a involucrarse en cada etapa del proyecto.
«Empezamos básicamente haciendo puro proyecto arquitectónico para inmobiliarias y para terceros», recuerda Denisse. «Pero era muy frustrante ver cómo nuestros proyectos se transformaban en las mismas constructoras. Los acabados, la carpintería… no tenían la calidad que nosotros esperábamos».
La respuesta tomó forma gradualmente: primero llegó un taller de carpintería propio; después, la construcción, el interiorismo, la ambientación y el styling. A lo largo de más de 20 años, el despacho desarrolló una estructura que reúne a Cintre Arquitectura y Nogalya. Desde ahí, Darío y Denisse acompañan el recorrido completo de sus proyectos, hasta los objetos que les dan una escala íntima.
Lo que la obra devuelve al diseño
Construir lo que se proyecta transforma las preguntas que aparecen frente al plano. Una elección material también afecta la iluminación, el mobiliario, los costos y los tiempos. Por eso, para DXD Design Group, el trabajo entre disciplinas comienza desde las primeras decisiones.
«Al tener la batuta de todas estas disciplinas, sabes qué decisión impacta a otra», explica Darío. «Si cambias un material, puede repercutir en la iluminación, en los acabados, en los muebles. Entonces visualizas globalmente cualquier decisión».
Además, la experiencia en obra permite reconocer las implicaciones de una propuesta antes de ejecutarla. Una geometría compleja o un gran volado requieren soluciones que deben estudiarse y presupuestarse desde el proyecto. Así, el cliente puede comprender qué supone cada elección y decidir con información.
Esa continuidad también resulta valiosa frente a los imprevistos. Quienes resuelven conocen las decisiones anteriores y pueden anticipar sus efectos sobre lo que sigue.
«Cuando te enfrentas a un imprevisto, sabes qué pasó antes y qué va a pasar después», señala Denisse. «Entonces puedes tomar una decisión mucho más analizada sin afectar todo el proceso».
El presupuesto también se diseña
En su práctica, los recursos disponibles forman parte de la conversación creativa. La orientación, la luz natural, las proporciones y la combinación de materiales ofrecen posibilidades que deben leerse desde el inicio.
«El reto del arquitecto es plantearse: con los recursos que tengo, ¿cómo puedo crear el mejor espacio?», dice Denisse.
Para responder, el equipo establece prioridades. La estructura, las instalaciones y los componentes cuya reparación exigiría intervenir nuevamente la obra requieren especial atención. A partir de ahí, otras elecciones permiten ajustar costos y conservar la coherencia del conjunto.
También interviene una red de proveedores y colaboradores. Elegir un producto supone revisar su calidad, sus tiempos de entrega, sus garantías y su desempeño, además de su apariencia. Por lo tanto, el resultado depende tanto de las decisiones de diseño como de las personas que ayudan a materializarlas.
El valor de lo hecho para alguien
La producción artesanal ocupa un lugar particular en esta búsqueda. Darío y Denisse encuentran en los oficios locales una posibilidad de dar identidad a los espacios y combinar piezas de distintas procedencias.
«Puedes poner una sección con una marca importada y de alto presupuesto combinada con algo artesanal, hecho por proveedores locales», explica Denisse. «La mezcla es justo lo que enriquece los proyectos».
En ese encuentro, el lujo adquiere una dimensión personal: importa la relación entre una pieza, su proceso de fabricación y la persona que la habitará.
«Cuando algo está hecho a mano, seleccionado para ti y fabricado para ti, el proyecto se vuelve totalmente tuyo», añade.
Casa PM reúne esta manera de trabajar. El equipo acompañó a sus clientes desde las primeras conversaciones sobre cómo querían vivir hasta la arquitectura, la construcción y el interiorismo. Después llegaron las cortinas, las sábanas, las flores y el aroma. Cada elección prolongaba una intención que había comenzado mucho antes, al escuchar lo que esperaban de su casa.
Entrar por un café y descubrir un espacio
La diversificación también les permitió adaptarse durante la pandemia. Mientras la actividad comercial se detenía, los proyectos residenciales y las adecuaciones domésticas abrieron otras posibilidades de trabajo. Esa experiencia reforzó el valor de una práctica capaz de responder a necesidades distintas.
Ahora, su showroom propone otra forma de conocer ese universo. Mobiliario, textiles, vajillas, objetos y piezas a medida conviven con una cafetería de especialidad. La entrada puede ser un café o la curiosidad por una pieza; después aparece la posibilidad de imaginar un espacio completo.
«Durante muchos años, nuestros clientes nos conocían como arquitectos y constructores y terminábamos haciendo el interiorismo», cuenta Darío. «Ahora queremos hacerlo al revés: que alguien entre por un objeto, por un café, por una sensación, y a partir de ahí descubra todo lo que podemos hacer».
En ese recorrido se reconoce el hilo que une su trabajo: cuidar cómo una idea llega a construirse y cómo, finalmente, se incorpora a la vida de alguien. El proyecto continúa en la luz que acompaña una mañana, en una mesa dispuesta para recibir y en los detalles que hacen propio un lugar.
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