4 noviembre 2026
4 noviembre 2026
Casa Orendain celebra 100 años: una historia familiar que también cuenta la historia del tequila mexicano
Reproduciendo...
Lectura por vozAlgunas historias comienzan mucho antes de que alguien decida escribirlas. La de Casa Orendain empezó a tomar forma entre campos de agave, hornos y alambiques, cuando el entendimiento y razón de una familia comenzó a transformarse en un proyecto que, cien años después, sigue formando parte de la identidad del tequila mexicano.
En Tequila, Jalisco, donde el paisaje parece recordar a cada paso la estrecha relación entre la tierra y este destilado, Casa Orendain celebra su primer centenario este 2026. No se trata solamente de conmemorar cien años de actividad empresarial, sino de reconocer una historia familiar que ha acompañado la evolución de la industria tequilera y que, a lo largo de cuatro generaciones, ha mantenido viva una forma particular de entender el oficio.
Con raíces que se remontan al siglo XVIII, la relación de los Orendain con el agave antecede por mucho a la fundación de la compañía. Sus antepasados ya producían vino mezcal en Jalisco, transmitiendo de generación en generación los conocimientos que, con el tiempo, darían origen a una de las casas tequileras con mayor tradición en la región.
El arranque de un legado familiar
Corría el año 1926 cuando Eduardo Orendain González, acompañado de su hermano Roberto y de su tío Delfino González Chávez, decidió dar forma a un proyecto que marcaría el rumbo de la familia: Casa Orendain.
El primer tequila llevó un nombre cargado de significado: Viuda de Orendain. Fue creado en homenaje a María Guadalupe González Chávez, madre de Eduardo, quien había logrado preservar el patrimonio familiar durante una época particularmente compleja. Así, desde sus primeros pasos, la historia de la casa quedó ligada no sólo al trabajo y al conocimiento del agave, sino también a la fortaleza de una familia que encontró en su herencia una razón para seguir adelante.
El crecimiento llegó con nuevos retos. En 1944, la adquisición de la destilería La Mexicana representó un paso decisivo para consolidar la operación de la compañía y ampliar sus posibilidades, sin dejar atrás los métodos tradicionales que definían su manera de elaborar tequila. Pero la contribución de Eduardo Orendain no se limitó a la producción. Su visión también alcanzó el terreno institucional, en un momento en que la industria necesitaba organización y representación para fortalecer su identidad.
En 1933 impulsó la creación de la Asociación de Productores de Tequila de Jalisco y, años más tarde, en 1959, participó en la fundación de la Cámara Regional de la Industria Tequilera, de la que fue su primer presidente. Aquellos esfuerzos ayudaron a construir las bases de una industria que continuaría creciendo hasta alcanzar un reconocimiento fundamental: la Denominación de Origen Tequila, establecida en 1974.
De esta manera, el legado de la familia Orendain comenzó a escribirse en dos frentes: dentro de la destilería, perfeccionando el arte de hacer tequila, y fuera de ella, contribuyendo a consolidar una industria que
hoy representa a México ante el mundo.
Cuatro generaciones, una misma esencia
Un siglo después, Casa Orendain conserva uno de los rasgos que mejor explican su historia: sigue siendo una empresa familiar. Cada generación ha encontrado su propia manera de contribuir a este legado. La segunda impulsó la consolidación del negocio; la tercera, encabezada por Carlos Eduardo Orendain Zamudio, actual presidente ejecutivo, ha trabajado en fortalecer su desarrollo y proyección internacional.
Mientras tanto, la cuarta generación comienza a participar activamente en la construcción de los próximos capítulos. Entre sus integrantes destaca Natalia Orendain, quien representa ese vínculo entre una tradición centenaria y las nuevas audiencias que hoy se acercan al tequila desde perspectivas distintas. La continuidad familiar no significa permanecer inmóviles. Por el contrario, implica encontrar la manera de evolucionar sin perder aquello que da sentido al origen. Y en Casa Orendain, esa filosofía se refleja especialmente en sus procesos de elaboración.
El tequila: patrimonio y tradición
Para entender lo que representa un tequila, primero hay que mirar hacia la tierra. En los campos de agave azul que rodean el Volcán de Tequila, Casa Orendain mantiene una filosofía que privilegia el tiempo, la paciencia y el respeto por los ingredientes. Porque antes de convertirse en un destilado, cada botella es el resultado de años de espera y de una serie de decisiones que comienzan mucho antes de la cosecha. Buena parte del agave que utiliza la casa proviene de sus propios campos. Ahí, las plantas permanecen entre seis y ocho años hasta alcanzar su madurez y estar listas para convertirse en la materia prima de sus tequilas.
Después llega uno de los momentos fundamentales del proceso: la cocción de las piñas. En lugar de apresurar esta etapa, la casa conserva el uso de hornos tradicionales de mampostería, donde el agave se cuece lentamente para desarrollar los aromas y sabores que caracterizan al destilado. A esta tradición se suma otro elemento que distingue su elaboración: una cepa de levadura propia, preservada a través de generaciones, que contribuye a construir el perfil herbal y frutal de sus expresiones. La destilación en alambiques de olla completa el proceso, mediante un
método tradicional que permite mantener un control cuidadoso de cada lote.
Son decisiones que podrían parecer pequeñas frente a los grandes cambios de la industria, pero que revelan una convicción compartida por generaciones: un buen tequila no se construye únicamente con tecnología o infraestructura, sino con conocimiento, respeto por los ingredientes y la capacidad de entender los tiempos que exige la naturaleza.
Orendain 100%: un siglo que también mira hacia adelante
Llegar a los cien años implica mirar hacia atrás, reconocer el camino recorrido y, al mismo tiempo, preguntarse qué sigue. Para Casa Orendain, el centenario representa una oportunidad para acercar su historia a nuevas generaciones y demostrar que la tradición puede encontrar nuevas formas de expresión sin perder autenticidad.
Como parte de esta celebración, la compañía presentó Orendain 100%, una nueva línea integrada por tres expresiones: Blanco, Reposado y Cristalino. Su nombre reúne tres conceptos que resumen la identidad de
la casa: 100% agave, 100% Orendain y 100 años de oficio. Más que un lanzamiento conmemorativo, la propuesta representa una manera de proyectar el conocimiento acumulado durante un siglo hacia nuevos consumidores y hacia una escena de coctelería contemporánea que cada vez encuentra más valor en los destilados con identidad y
origen.
En su primer año, Orendain 100% ya suma seis reconocimientos en dos competencias de relevancia para la industria de los destilados. En la London Spirits Competition 2026, certamen en el que profesionales de bares, compradores y especialistas evalúan los productos considerando su calidad, valor y presentación, el Reposado obtuvo medalla de oro, mientras que el Blanco y el Reposado Cristalino
recibieron medallas de plata.
Por su parte, en la Latin America World Spirits Competition 2026, organizada por The Tasting Alliance, el Reposado Cristalino fue reconocido con medalla Doble Oro, mientras que el Blanco y el Reposado obtuvieron medallas de plata. El resultado es significativo: las tres expresiones de Orendain 100% consiguieron reconocimiento en ambos certámenes durante su primer año, sumando un nuevo capítulo a la trayectoria de la compañía.
Los próximos 100 años también se construyen desde el origen
En una industria donde la innovación, las nuevas tendencias de consumo y la expansión internacional marcan el ritmo, Casa Orendain apuesta por una combinación que ha acompañado su historia desde el principio:
mantener sus raíces mientras encuentra nuevas maneras de compartirlas con el mundo.
Su centenario es, en ese sentido, mucho más que una celebración empresarial. Es el reconocimiento a una familia que ha permanecido vinculada a la tierra de Tequila, Jalisco; a generaciones que han transmitido conocimientos y a una tradición que ha sabido evolucionar sin desprenderse de su esencia.
Hoy, cuando la gastronomía y la hospitalidad valoran cada vez más las historias detrás de los productos que llegan a la mesa, Casa Orendain tiene algo difícil de reproducir: cien años de experiencia, una identidad familiar que continúa al frente del negocio y una conexión profunda con el territorio donde nació. Porque algunas historias no se cuentan solamente a través de fechas, nombres o reconocimientos. También se encuentran en el tiempo que necesita madurar un agave, en los métodos que una familia decide preservar y en el conocimiento que pasa de una generación a otra.
A cien años de su fundación, Casa Orendain celebra todo eso: un siglo haciendo tequila, pero también un siglo formando parte de una historia mucho más grande, la del destilado que se convirtió en uno de los
símbolos de México. Y mientras una nueva generación comienza a escribir el siguiente capítulo, la esencia permanece: el futuro de Casa Orendain sigue teniendo sus raíces en Tequila, Jalisco.
Notas Relacionadas
G90/ KPF: Cuando las ciudades diseñan el workplace
Huakal: un país contado desde la artesanía mexicana
G90 | Clou Arquitects: ¿Vale la pena salir de casa para ir a trabajar?
G90 | Pozas: el workplace del futuro pone a las personas en el centro
GlocalTV
Glocal 89 | Alejandra Tornel
Glocal 89 | Penélope de la Madrid
Glocal 89 | Michelle Garmendia