Una casa entre la roca y el bosque
Bruno & Michèle, diseñada por Atelier 11 17, se adapta a la pendiente de Mont Foster mediante una composición de concreto, madera y acero que enmarca el paisaje de Quebec.
La residencia Bruno & Michèle se encuentra en Bolton-Ouest, Quebec, frente a las montañas Sutton. El terreno escarpado, los afloramientos rocosos y el bosque definieron cada decisión del proyecto.
Desde los primeros bocetos, atelier 11 17 imaginó una base mineral sobre la cual descansaría un volumen de madera. Así, la vivienda establece una relación directa con la topografía y aprovecha las vistas que cambian a lo largo de las estaciones.
El paisaje define la arquitectura
La búsqueda del terreno comenzó en 2021. Después de recorrer distintas ubicaciones, los propietarios eligieron un predio en Mont Foster. Desde ahí se observan las montañas Sutton y las formaciones rocosas que emergen entre la vegetación.
El principal desafío consistió en ubicar la casa respetando el perfil natural de la pendiente. Por ello, atelier 11 17 desarrolló una intervención que aprovecha los desniveles existentes. La arquitectura se incorpora al terreno y convierte sus condiciones en parte de la experiencia cotidiana.
Además, el sitio determinó la paleta material. El concreto, la madera y el acero aparecen tanto en el exterior como en los interiores. Esta continuidad aporta coherencia al proyecto y refuerza su vínculo con el paisaje.
Una base mineral y un volumen de madera
La residencia se compone de dos cuerpos claramente diferenciados. En la parte inferior, una base de concreto se inserta en el terreno. Su acabado conserva las huellas de las tablas utilizadas durante el colado.
Esta textura establece un diálogo con las formaciones rocosas de Mont Foster. A su vez, el basamento permite que la construcción siga la pendiente y encuentre un punto firme dentro del entorno.
Sobre esta base se posa un volumen revestido de madera. La pieza superior se proyecta entre los árboles y orienta las áreas de convivencia hacia las vistas. Su presencia compacta responde a la intención de crear una casa discreta, acogedora y conectada con el bosque.
Un recorrido que sigue la pendiente
La casa se descubre desde la parte baja del terreno. El acceso conduce primero al taller de bicicletas y al estacionamiento cubierto. Desde este punto, el volumen superior aparece entre los troncos y se extiende sobre la ladera.
Los dos cuerpos se conectan mediante un núcleo de circulación vertical. Cada nivel aprovecha la topografía de acuerdo con sus funciones. De esta manera, el recorrido interior reproduce el ascenso natural del sitio.
La distribución también permite mantener una escala contenida. Los espacios se organizan a partir de transiciones fluidas y perspectivas cuidadosamente enmarcadas. Así, cada desplazamiento revela una relación distinta entre la arquitectura y el exterior.
Ventanas que construyen paisajes
Una serie de aberturas verticales perfora el volumen superior y marca el ritmo de la fachada. Al mismo tiempo, estas ventanas permiten que la luz natural llegue a las áreas de convivencia.
En el extremo proyectado, una gran superficie acristalada dirige la mirada hacia las montañas Sutton. La ventana funciona como un marco que transforma el paisaje en una composición cambiante.
Durante el día, la luz modifica la profundidad de los interiores. También resalta las texturas del concreto y la madera. Conforme avanzan las estaciones, las vistas adquieren diferentes tonalidades y fortalecen la conexión con el entorno.
Interiores compactos y cálidos
El mobiliario integrado acompaña las transiciones entre las habitaciones. Además de aprovechar el espacio disponible, estas piezas construyen perspectivas a lo largo de los pasillos.
En la planta principal, un plafón formado por paneles y listones de madera introduce un ritmo continuo. Cerca de la escalera, una celosía de madera y metal filtra las visuales y relaciona los distintos niveles.
El nivel jardín alberga un dormitorio que también funciona como espacio de trabajo. Sus ventanas con marcos de madera aparecen como perforaciones dentro del basamento de concreto. Gracias a ellas, la planta inferior recibe iluminación natural y conserva un contacto cercano con el terreno.
Arquitectura arraigada al sitio
Bruno & Michèle muestra cómo la topografía puede guiar la forma, la distribución y la materialidad de una vivienda. La base de concreto prolonga la presencia de la roca, mientras el volumen de madera se integra visualmente al bosque.
La obra, concluida en 2025, tiene una superficie aproximada de 232 m², además del taller. El resultado reúne las intenciones iniciales de sus habitantes: una casa compacta, discreta y cálida, construida desde las cualidades propias de Mont Foster.
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Edición 89 | Visionarias del espacio