17 julio 2026
Casa Gruta en Valladolid: refugio de luz y materia
Inspirada en las cuevas, grutas y cenotes de Yucatán, Casa Gruta construye un recorrido sensorial donde la luz, la materia y los cambios de escala convierten la vivienda en un espacio para la introspección.
Una arquitectura para entrar en el tiempo
Casa Gruta en Valladolid propone una forma de habitar guiada por la pausa, la percepción y el vínculo con el paisaje geológico de Yucatán. Diseñada por Salvador Román Hernández y Adela Mortéra Villarreal, la vivienda se concibe como una escultura contemporánea habitable, inspirada en las cuevas, grutas y cenotes que forman parte de la identidad natural de la península.
Un recorrido entre compresión y amplitud
La organización espacial retoma la secuencia de las cavernas subterráneas. Túneles, cámaras abovedadas y claros construyen un trayecto donde la escala cambia de manera constante. Algunos espacios contienen el cuerpo y dirigen la mirada; otros se abren para permitir la entrada del cielo, la vegetación y la luz.
Este ritmo transforma el recorrido doméstico en una experiencia sensorial. Cada transición revela una atmósfera distinta y convierte el desplazamiento en una lectura pausada de la casa. La arquitectura invita a reconocer el peso de los muros, la profundidad de las sombras y la manera en que el tiempo modifica las superficies.
El acceso como gesto ritual
Un álamo señala la entrada y conduce hacia un vestíbulo abierto. En la tradición yucateca, la presencia de este árbol se ha relacionado con formaciones subterráneas cercanas. Su incorporación recuerda los rituales mayas realizados antes de ingresar a los cenotes y convierte el acceso en un umbral entre la vida cotidiana y el espacio de contemplación.
La paleta material recupera tonalidades y texturas presentes en el entorno regional. La luz natural recorre estas superficies y crea contrastes que cambian durante el día, reforzando el carácter escultórico del proyecto.
Un refugio para la introspección
El diálogo entre las nuevas intervenciones y las estructuras preexistentes plantea una reflexión sobre lo efímero, lo permanente y la memoria. El interiorismo de Paulina Román Hernández y Andrés Briceño Durán acompaña esta intención mediante ambientes de resguardo, silencio y contemplación.
Casa Gruta construye un santuario doméstico para disminuir el ritmo, observar el paso del tiempo y recuperar una relación consciente con la materia, la luz y el espacio.
Design Films
Edición 89 | Visionarias del espacio