Una inserción contemporánea dentro de lo existente
El proyecto parte de una idea abierta: inicialmente se contemplaba la renovación de la vivienda del conjunto rural, pero la propuesta evolucionó hacia una estrategia distinta. En lugar de intervenir directamente el edificio principal, se optó por insertar un nuevo volumen habitable dentro del granero existente.
Esta decisión convierte la intervención en una lectura clara entre lo antiguo y lo nuevo, donde la arquitectura contemporánea no reemplaza, sino que se coloca en diálogo con la estructura original.
Materialidad contenida y geometría del contraste
El nuevo volumen está construido como una estructura ligera de madera, recubierta por una fachada de asfalto negro. Su geometría retoma la forma del granero, pero la reinterpreta como un objeto autónomo dentro del espacio.
La intención es generar una tensión visual entre la materialidad rústica del edificio original y la precisión contenida del nuevo elemento insertado.
El eje visual como organizador del proyecto
Uno de los elementos centrales del diseño es el eje visual que atraviesa el granero, desde el área de trilla hacia el jardín con manzanos antiguos y el paisaje abierto.
Este recorrido se refleja en la organización interior del volumen, así como en la posición estratégica de la gran ventana panorámica y la mesa de comedor, que se alinean con esa dirección visual.
Interior mínimo y materialidad natural
El interior apuesta por una estética contenida. Predomina el contrachapado de abedul, acompañado de MDF teñido en negro utilizado en el bloque funcional que integra cocina, baño y almacenamiento.
La intención es reducir la expresión formal para dar protagonismo a la materialidad y a la lógica constructiva del espacio.
Estructura ligera y adaptación sostenible
El proyecto se resuelve mediante una estructura ligera de entramado de madera KVH con un sistema constructivo transpirable. Aunque está pensado principalmente como refugio estacional, cuenta con aislamiento y calefacción por suelo radiante que permiten su uso durante todo el año.
El propio granero funciona como un amortiguador climático natural, protegiendo el volumen insertado de condiciones extremas.
Arquitectura como adaptación, no sustitución
“The Box in the Barn” no busca reemplazar la estructura existente, sino adaptarla. En este sentido, el proyecto se entiende como una estrategia de sostenibilidad arquitectónica basada en la reutilización, donde el valor del lugar original se mantiene intacto mientras se introduce una nueva capa de uso contemporáneo.
Edición 89 | Visionarias del espacio