Carmen Cordera recibió el Premio Noldi Schreck 2025 a la Trayectoria en Diseño, un reconocimiento que resuena más allá de una condecoración individual: es la confirmación de una figura que ha influido silenciosa, profunda y decisivamente en la construcción del ecosistema creativo en México.
Al tomar la estatuilla, Cordera habló con la serenidad de quien entiende el tiempo, el oficio y la vocación: «El diseño es cada vez más un factor determinante para el desarrollo personal de individuos y sociedad, por lo tanto, de nuestro país… el diseño es una forma de la esperanza», afirmó.
Diseñar plataformas e identidades
Sus palabras no fueron parte de un discurso triunfalista; constituyen una reflexión íntima, casi pedagógica, sobre una vida dedicada a diseñar no solo objetos o identidades, sino plataformas para que otros pudieran crear. Su presencia en la escena del diseño ha sido así: menos estridente y más fundamental.
Hablar de Carmen Cordera es hacer referencia de una pieza estructural del diseño en México. Durante más de cuatro décadas eligió impulsar a otros antes que protagonizar.
A finales de los años setenta, cuando el diseño apenas figuraba en el imaginario cultural del país, Cordera apostó por la estructura. En 1979 fundó Drafft Diseñadores Asociados, un despacho que adelantó décadas la noción de diseño como identidad, comunicación y estrategia.
Logotipos, señalización urbana, interiores, sistemas institucionales, empaques, comunicación… no eran áreas aisladas, sino manifestaciones de un solo pensamiento visual y cultural. Varios de esos sistemas siguen vigentes; pocas obras logran ese tipo de permanencia.
«Esto no es un final, es solo un alto para reconocer a todos ustedes y decirles que están en mi corazón… En el otoño de este año puedo decir: he iniciado la cosecha de mis sueños», dijo Carmen Cordena en el auditorio Adrián Gibert de la Universidad LaSalle, sede de la premiación de los Premios Noldi Schreck 2025.
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