El trabajo de Arata Isozaki (1931-2022) destacó por su enfoque progresista y un profundo compromiso con el «arte del espacio», lo que lo llevó a hacerse acreedor al Premio Pritzker en 2019.

En sus espacios introdujo diseños, bien definidos que tienen un significado determinado. Reconocido por facilitar el diálogo entre Oriente y Occidente, el arquitecto reinterpretó las influencias globales dentro de la arquitectura, apoyando el desarrollo de las generaciones más jóvenes en este campo.
Legado y Premio Pritzker
Sus éxitos arquitectónicos se remontan a la época posterior a la ocupación aliada de Japón, cuando en el país se propusieron reconstruir después de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. De esa época data el Medicall Hall & Annex y la Ōita Prefectural Library.

«Isozaki fue uno de los primeros arquitectos japoneses en construir fuera de Japón durante una época en la que las civilizaciones occidentales tradicionalmente influían en el Este, haciendo que su arquitectura —que fue influenciada de manera distintiva por su ciudadanía global— fuera verdaderamente internacional”, comentó Tom Pritzker, Presidente de la Fundación Hyatt en 2019.
Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (1981-1986), el Kyoto Concert Hall de Japón, el Ceramic Park Mino de Japón (1996-2002); el Parque Universitario, Santiago de Compostela, en España; el Centro Nacional de Convenciones Qatar (2004-2011) y la Casa del Hombre en Coruña, España.

Arat Isozaki fue el octavo arquitecto de origen japonés en recibir el Premio Pritzker.
Su enfoque vanguardista fue fluido y se ajustaba a las necesidades e influencias de cada entorno a través de un concepto de tiempo y forma. La identidad local se hace evidente a través de su trabajo, que reflejaba una profunda sensibilidad a las necesidades ambientales y sociales de su contexto.

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Edición 89 | Visionarias del espacio