Nacido en Burkina Faso, África, y con nacionalidad también alemana, Diébédo Francis Kéré es el acreedor al premio más esperado en el ámbito de la arquitectura a nivel mundial.
“Crecí en una comunidad donde no había jardín de infantes, pero donde la comunidad era tu familia. Todo el mundo te cuidaba y todo el pueblo era tu patio de recreo. Mis días estaban llenos de asegurar comida y agua, pero también simplemente estar juntos, hablar juntos, construir casas juntos”, Francis Kéré.
Como arquitecto, educador y activista siempre ha tenido presente que todos merecen calidad, lujo y comodidad en sus vidas sin importar el nivel económico que se tenga. De ahí su gran compromiso con las comunidades, a las que a través de su visión arquitectónica ha empoderado y transformado.
“Estamos interrelacionados y las preocupaciones sobre el clima, la democracia y la escasez son preocupaciones para todos nosotros”, Francis Kéré.
Ha centrado su labor en el mundo específicamente en países marginados cargados de limitaciones y adversidades, donde la arquitectura y la infraestructura son ausentes, ello desde su apego con la justicia social y el uso de materiales locales con el objetivo de que éstas se relacionen y respondan al clima natural de los diferentes entornos.
Dentro de sus proyectos se encuentran instituciones escolares contemporáneas, instalaciones de salud, viviendas, edificios cívicos y espacios públicos en regiones donde los recursos son frágiles y el compañerismo es esencial para la vida diaria.
“Recuerdo el cuarto donde mi abuela se sentaba y contaba historias con un poco de luz, mientras nos acurrucábamos uno al lado del otro y su voz dentro del cuarto nos envolvía, convocándonos a acercarnos y formar un lugar seguro. Este fue mi primer sentido de la arquitectura”, Francis Kéré.
El jurado del Premio Pritzker 2022 menciona que él tiene muy claro que la arquitectura no se trata del objeto, sino del objetivo, y no el producto, sino el proceso, y eso lo traslada a la materialidad de sus obras que se arraiga a los lugares, además de que puntualiza que es claro que sus obras son para y con las comunidades que las viven.
“¿Cómo podemos quitar el calor que proviene del sol, pero usar la luz para nuestro beneficio? La creación de condiciones climáticas para brindar comodidad básica permite una verdadera enseñanza, aprendizaje y emoción”, Francis Kéré.
Simbolismo e influencias de África como el reunirse bajo un árbol sabrado para interactuarm intercambiar ideas, narrar historias y celebrar son visibles en sus obras incluso fuera del continente.
Francis Kéré, ganador número 51 del Premio Pritzker de Arquitectura, estableció la Fundación Kéré en 1998 para servir a los habitantes de Gando mediante el desarrollo de proyectos, asociaciones y recaudación de fondos.
“Espero cambiar el paradigma, empujar a la gente a soñar y arriesgarse. No es porque seas rico que debas desperdiciar material. No es porque seas pobre que no debas intentar crear calidad”, Francis Kéré.
Design Films
Edición 88 | Construir para el futuro