“Conseguir más de lo mejor para un mayor número de personas y por menos”. Charles y Ray Eames.
Los antecedentes del diseño de sillas por parte de los Eames, se remonta a la participaron en la competencia Organic Desing in Home Furnishings llevado a cabo por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1940.
En colaboración con el arquitecto Saarinen, ganaron el primer lugar por la fabricación de sillas con lo último en tecnología de aquella época. Su innovación consistió en el modelado de madera curveada y soldadura cíclica, un proceso que permitía unir madera con metal, desarrollado por la Compañía Chrysler.
En la década de los 40, los Eames pensaron en la elaboración de un asiento en una sola pieza que se amoldara al cuerpo, experimentaron con madera contrachapada y chapa de aluminio hasta encontrarse con la resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio. Es así como nacería la Plastic Armchair (carcasa A) y Plastic Side Chair (carcasa S). Una vez presentadas las piezas en el concurso Low-Cost Furniture Design del MOMA, en 1950 se volverían las primeras sillas de plástico en producirse industrialmente.

Sería el comienzo también, de una nueva tipología de sillas que puede combinarse con diferentes bases como madera y su ya reconocido diseño de alambre de acero intrincado que da como resultado, variadas propuestas formales además de su variedad en color, tamaño y tapizado.

Hoy en día, Vitra fabrica los modelos DSX, DAX, DSR, DAR, DSW y DAW con 2 cm más de altura por cuestiones ergonómicas. La compañía Herman Miller también produce algunas sillas —basándose en el diseño original de 1950— con polipropileno reciclable.

La silla DSW con base de alambre de acero, patas de madera y asiento blanco, es un clásico que se mantiene como la preferida de los amantes del diseño.
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