10 julio 2026
10 julio 2026
Piedra y Agua: una casa que conserva la memoria
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Lectura por vozUn refugio entre travesías
En Sanlúcar de Guadiana, Huelva, Piedra y Agua transforma las ruinas de un antiguo puesto fronterizo de la Guardia Civil en una vivienda vinculada al río, la memoria y una vida marcada por el viaje. Diseñada por Zurita Studio y Kalibra Arquitectura, la casa consolida la estructura existente y suma una ampliación discreta, guiada por una intervención precisa y una economía consciente de recursos.
Una ruina que conserva su memoria
Construido a finales del siglo XIX para vigilar el contrabando entre España y Portugal, el antiguo puesto conserva su perímetro de piedra y las aspilleras orientadas hacia el Guadiana. La arquitectura incorpora estas huellas como parte activa del proyecto. Los muros existentes definen la geometría, los umbrales y la atmósfera de una vivienda compacta que reconoce el paso del tiempo.
Desde el exterior, la mampostería encalada convive con nuevos revocos blancos. La cubierta se inclina en sentido contrario a la pendiente para proteger la intimidad desde el camino y se eleva hacia el río. Un único hueco enmarca el paisaje fluvial y concentra la relación visual entre la casa y su entorno.
Habitar entre sombra, aire y materia
El interior se organiza como una secuencia continua y sin puertas. La privacidad aparece gradualmente mediante el espesor de los muros, las alineaciones y la orientación de las vistas. Esta disposición permite acompañar tanto la vida cotidiana de su propietaria como las reuniones familiares y los encuentros sociales.
La reutilización estructura cada decisión. Las vigas de la cubierta también forman la escalera y parte de la cocina; el material del suelo se extiende a encimeras, duchas y lavabos. A ello se suman objetos encontrados, electrodomésticos existentes y sobrantes de otras obras.
La vivienda prescinde de aire acondicionado mediante inercia térmica, ventilación cruzada, aislamiento y orientación. La doble altura favorece la estratificación del aire, mientras la energía fotovoltaica abastece la casa desde una estructura cercana que funciona como estacionamiento sombreado.
Piedra y Agua propone una arquitectura del sur atenta al calor, la penumbra y la materia. Una casa donde la continuidad se convierte en estructura y el paisaje participa en cada recorrido.
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