Habitar el bosque desde una arquitectura sensible
Casa en el Bosque, diseñada por Vasconcelos Arquitectura y Espacio Tangible, se integra al paisaje de San Simón el Alto como un refugio familiar. El proyecto ocupa un terreno boscoso de 10,000 m², rodeado por árboles que alcanzan hasta 30 metros. Desde esta condición, la propuesta reinterpreta la cabaña tradicional y coloca la convivencia en contacto directo con la naturaleza.
Preservar el terreno como punto de partida
La implantación conservó todos los árboles existentes. Además, el proyecto incorporó 12 nuevas especies para revitalizar el ecosistema. La vivienda se mantiene oculta desde la calle y los predios vecinos, lo que favorece la privacidad sin aislarla de su contexto.
Dos volúmenes organizan las áreas públicas y privadas. Ambos se conectan mediante un pasillo y escaleras transparentes que mantienen las vistas hacia el bosque. A su vez, la ubicación central de la casa permite observar el paisaje en distintas direcciones.
Una estructura elevada y abierta al exterior
Cada habitación se abre al entorno mediante ventanas que enmarcan la vegetación. Por su parte, la paleta material reúne madera, concreto, piedra y acero de origen mexicano. Estos acabados fueron elegidos para transformarse con el paso del tiempo y acompañar la vida de la casa.
La estructura descansa sobre una plataforma de concreto sostenida por columnas. Así, el agua, la flora y la fauna pueden continuar su curso natural. Además, la orientación surponiente aprovecha la luz de la tarde y las sombras de los árboles.
Al frente, una terraza cubierta amplía las zonas de convivencia. Este espacio funciona como comedor y estancia exterior. También se vincula con una alberca de agua caliente, un firepit, senderos naturales y juegos infantiles hechos con troncos caídos.
Interiorismo mexicano para la vida familiar
El interiorismo de Casa en el Bosque responde a las rutinas y preferencias de sus habitantes. Por ello, los espacios infantiles permiten correr, leer, jugar y explorar con libertad. Un tapanco ofrece un área de juego durante los días lluviosos, mientras un mueble especial fomenta la lectura.
Finalmente, el 90% del mobiliario fue producido en México. La carpintería se realizó en Toluca y los tapetes se tejieron en Oaxaca. A estas piezas se suman artesanías y obras de artistas emergentes mexicanos, con las cuales la casa construye una identidad vinculada al diseño local.
Design Films
Edición 89 | Visionarias del espacio