Xiqué Boutique Hotel: arquitectura que respira
En Puerto Escondido, Xiqué Boutique Hotel propone una experiencia de hospitalidad guiada por el clima, la vegetación y la cercanía con el océano. Diseñado por Estudio Carroll sobre un terreno de 278 m², el edificio reúne 620 m² de construcción, ocho habitaciones, un restaurante en planta baja y una terraza con piscina y vistas panorámicas hacia el Pacífico.
Una planta guiada por el clima
La orientación organiza el programa y favorece el confort térmico. La fachada sur concentra áreas de circulación que protegen las zonas habitables de la radiación intensa; la franja oriental incorpora servicios y espacios de apoyo. Las habitaciones se orientan al norte y al poniente para mirar hacia el jardín y el mar. Esta distribución permite que las áreas de descanso ocupen los sectores más frescos del edificio y mantengan una relación constante con el entorno.
Ventilación que recorre el edificio
La fachada poniente se abre a través de puertas y celosías de hueso de palma que reciben los vientos dominantes. El aire fresco atraviesa las habitaciones y sale por rejillas ubicadas en el extremo opuesto. En la esquina sureste, la escalera actúa como chimenea natural: conduce el aire caliente hacia arriba y facilita su expulsión. El sistema reduce la necesidad de climatización mecánica y convierte el movimiento del aire en una parte perceptible de la experiencia.
Materiales que responden a la costa
El chukum de tono rosa terroso recubre gran parte de las superficies. Su baja absorción de calor y sus cualidades impermeables responden al clima tropical y húmedo de Puerto Escondido. A esta envolvente se suman hueso de palma en puertas, celosías y barandales; madera de macuil de procedencia legal en los interiores; y tablillas de barro en los pisos exteriores. La paleta establece continuidad entre la arquitectura, la cultura constructiva regional y los tonos del paisaje.
Un jardín que también trata el agua
La implantación preserva los árboles existentes y libera cerca de 100 m² para un jardín y una terraza. En el centro del conjunto, un humedal artificial trata las aguas residuales mediante procesos inspirados en manglares, marismas y humedales naturales. El sistema se integra al recorrido como infraestructura ambiental y elemento paisajístico.
Las curvas del volumen, inspiradas en la forma femenina, acompañan la vegetación preexistente, generan terrazas semisombreadas y dan al hotel una presencia fluida frente al Pacífico.
Design Films
Edición 89 | Visionarias del espacio