25 agosto 2020
25 agosto 2020
La búsqueda constante del refinamiento: GLR Arquitectos | Glocal 57
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Lectura por voz“EL ARQUITECTO Enrique de la Mora y Palomar –conocido como ‘el pelón’ de la Mora– fue una persona muy cercana a mi familia; mi abuelo Antonio L. Rodríguez lo conoció cuando vivió en la Ciudad de México y desde entonces se hicieron buenos amigos. Mi abuelo era un líder nato y en algún momento ocurrió que lo invitaran a dirigir el patronato pro-construcción de una iglesia muy importante en Monterrey, se trataba del Templo de La Purísima, el cual estaban a punto de demoler y la intención era reunir todos los fondos posibles para construir un nuevo templo acorde a los tiempos que corrían. Fue entonces que tuvo la idea de llamar a su gran amigo, el arquitecto De la Mora, para hacer juntos la primera iglesia moderna en todo el continente americano; ese proyecto ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1946 y contribuyó a que De la Mora se volviera mucho más importante de lo que ya era, incluso dos o tres años después también le encargaron el diseño y construcción del primer campus universitario del país: el del Tecnológico de Monterrey”.
Con esta singular anécdota, Gilberto L. Rodríguez –director del estudio GLR Arquitectos– abre la plática para compartir cómo y cuándo nacieron sus inquietudes por ser arquitecto; para él, la cercana relación con uno de los máximos exponentes de la arquitectura moderna mexicana –como lo fue Enrique de la Mora– marcó un parteaguas en su historia de carrera y de vida.
Lean la entrevista completa en la reciente edición impresa de Glocal 57 Agosto/Septiembre con portada de autor realizada por el arquitecto regiomontano Gilberto L. Rodríguez de GLR Arquitectos.
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