09 abril 2020

Pasión por el vino y la comida

Como seres humanos estamos aprendiendo a vivir los espacios de otro modo, sobre todo ahora que atravesamos por momentos de encierro obligatorios. Departamento Molière evidencia cómo disfrutar nuestros lugares personales e íntimos de forma auténtica.

Por: Redacción

Fotos: Cortesía Faci Leboreiro

“Cuando Marina y yo estudiábamos en la Universidad Anáhuac –cuenta Carlos Faci, fundador y director junto con Marina Leboreiro del despacho de arquitectura Faci Leboreiro– había una clase de cata de vinos que se podía tomar como optativa, a la cual nos inscribimos y nos permitió conocer a una sommelier, quien curiosamente se ha convertido en el alma de Departamento Moliére en la Ciudad de México”.

 

“Ella es novia de un hombre que tiene una bodega de vinos en el Valle de Guadalupe y son una pareja muy especial porque han hecho del vino su pasión y su vida. Por eso, nos pidieron un departamento que prácticamente fuera su bodega y su lugar para disfrutar de la cocina con la exhibición de sus botellas de colección como si se tratara de un maridaje”.

Fue así que Faci y Leboreiro dieron rienda suelta a su creatividad y remodelaron un departamento que ya existía en la ciudad de México; al principio pensaron en hacer una cava de vinos encerrada, pero después optaron por aprovechar un corredor de 9 metros de largo para montar la cava con toda esa colección existente de vinos de los moradores, que además permite recorrer y vivir el departamento de una manera inusual.

 

El desarrollo de proyecto integral habrá tomado unos ocho meses de trabajo continua. “La ventaja que tuvimos –platica Faci– es que nosotros mismos ejecutamos el proyecto, entonces tuvimos la oportunidad de irlo perfeccionando conforme se fue construyendo, además de experimentar e inspirarnos mientras se iba levantando la obra, una experiencia que es muy diferente cuando sólo se realiza el proyecto ejecutivo y se entrega”.

El arquitecto relata que la paleta de colores y materiales de este singular espacio surgió de la inspiración en todos los colores del Valle de Guadalupe, que va más hacia los tonos tierra y neutros y los colores del vino y la madera.

Además, la dueña del departamento también es embajadora de la marca de cognac Luis XIII, por lo que eventualmenteorganiza catas y eventos en torno a esa bebida, de ahí, que en el centro de la cava exista un nicho especial para esa botella, el cual está iluminado como un rincón casi escultórico para la pieza.

 

Para el despacho de arquitectura este es un proyecto fuera de lo común. “Nunca nos había tocado esa experiencia y sí se convierte en algo muy diferente. El programa cambia mucho en cuanto al requerimiento de otros espacios, ya que el departamento tiene un sentido diferente y realmente su experiencia es para disfrutar del vino. Creo que como seres humanos estamos aprendiendo a vivir los espacios de otro modo, pues –sobre todo ahora que estamos atravesando por momentos de encierro obligatorios por la cuarentena mundial que se vive– nos estamos cuestionando cómo disfrutar nuestros lugares personales e íntimos de forma auténtica”, concluye Faci.

 

facileboreiro.com




Edición 56
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