05 abril 2018

Hérault Arnod Architectures: De mina a Centro Cultural

La mina de carbón de Oignies cerró en 1990, dejando un patrimonio minero abandonado y sin futuro, décadas después el espacio es recuperado para crear un espacio dedicado a la música, danza y otras expresiones artísticas.

Por: Fotos: Cortesía

La mina de carbón de Oignies cerró en 1990, dejando en desorden a toda una población y a su patrimonio minero industrial (edificios de pozos, naves industriales, bastidores de pozos). El proyecto de restablecimiento de este territorio está marcado por décadas de operaciones mineras que se iniciaron en 2005 con el concurso convocado por el Consejo Intermunicipal de Hénin-Carvin, conformado por 14 municipios y un total de 125.000 habitantes.

El proyecto ganador del concurso fue el propuesto por Hérault Arnod Arquitecture propone un programa basado en la música y el sonido, en memoria del ruido masivo producido por este emplazamiento industrial, ahora silenciado en su abandono. Se hace hincapié en las cualidades turísticas y culturales del lugar a través de un rediseño del paisaje y de las vías de acceso, la transformación del edificio de maquinaria, declarado monumento histórico, y de toda la “salle de pendus”.

También se construirán nuevos edificios: un complejo de oficinas, en extensión de un taller existente, y el Métaphone®, una pieza de arquitectura experimental que es a la vez una sala de conciertos y un instrumento musical urbano. Los diferentes elementos del proyecto se construyeron sucesivamente a lo largo de 10 años, siendo el complejo de vestuarios el último en entregarse.

El renacimiento de este sitio emblemático se fundamenta en la creatividad artística y el desarrollo económico. Se ha logrado a través de la combinación de la nueva arquitectura y la renovación de los edificios existentes de una manera que preserva su integridad.

Complejo “Salle des pendus”: cambio de uso y diálogo con la historia

El edificio recientemente renovado consta de un complejo de vestuarios, duchas y locales técnicos alojados en el inmenso vestíbulo donde se ubican los “péndulos”. Se trata de un sistema de ganchos y poleas montados en el techo que se utilizaba para colgar y almacenar la ropa húmeda y polvorienta de los mineros cuando salían de la mina (hasta 2.200 mineros al día en la década de 1950). La “salle des pendus” es una nave de 70 metros de largo. Su primera parte fue construida en 1931, la segunda en 1965. A ambos lados de esta nave se encuentran las duchas comunes, una de las cuales se ha conservado en su estado original como ejemplo.

Los diferentes edificios, construidos entre 1928 y 1970, difieren en su construcción, pero están unificados por sus fachadas de ladrillo y grandes ventanales. En los edificios más antiguos, los marcos metálicos se atornillan entre sí. Las cubiertas son de tejas mecánicas, de fibra de cemento o, en algunos casos, de vidrio.

Hoy en día, este complejo alberga las oficinas administrativas del sitio, espacios de música y danza, salas de ensayos y seminarios, estudios de grabación y un estudio de televisión.

Volúmenes furtivos

La introducción de funciones modernas exigía una nueva disposición espacial, la creación de una serie de pequeños espacios aislados acústicamente. Para proteger la integridad de los materiales históricos, los grandes espacios se “amueblan” en lugar de dividirse, aplicando un principio de “cajas anidadas” que conservan la vista de los volúmenes existentes, las extensiones fluidas de las paredes y los tejados. Estas estructuras empotradas están revestidas con paneles de aluminio pulido que reflejan las estructuras que las rodean, de modo que los nuevos volúmenes parecen absorber los materiales de la carcasa original. Sus envolventes de aluminio dan un aspecto furtivo a estos objetos dispuestos en el espacio, una cierta transparencia que reduce la sensación de masa.

El diálogo creado por el reflejo de las texturas del pasado en estas superficies contemporáneas simboliza los cambios en los grandes paradigmas sociales que se han producido desde el siglo pasado.

Restauración

La intervención en las viejas estructuras fue diseñada para hacer justicia a los materiales existentes y para mantener la atmósfera del lugar. Los arreglos interiores están diseñados para ser reversibles, en reconocimiento de la posibilidad de cambios futuros.

Se han conservado y mejorado elementos arquitectónicos como las estructuras metálicas, las grúas de pórtico, el sistema de poleas y rejilla técnica de la nave, los muros de ladrillo, etc. Se han restaurado algunos pavimentos y revestimientos originales de baldosas de cemento. Se ha restaurado el color verde agua de los muros de la nave, el llamado “verde higiene” que se utilizaba habitualmente en la primera mitad del siglo XX en edificios relacionados con la industria y la salud.

Los edificios necesitaban aislamiento térmico para hacerlos habitables y gestionar el consumo de energía. Se utilizó la modelización termodinámica para mejorar la eficiencia de la envolvente, manteniendo un equilibrio entre las superficies no modificadas y el aislamiento adicional. En el exterior, las fachadas, restauradas en 2005, no han sido modificadas. En la mayoría de los casos, las fachadas interiores no se han revestido para conservar las texturas originales. Por lo tanto, el aislamiento se ha centrado en los techos, que han sido totalmente renovados y aislados por encima de los marcos del techo para dejarlos visibles, en los techos de vidrio que han sido reconstruidos con doble acristalamiento, y en las ventanas, que han sido reforzadas con un marco interior que es invisible desde el exterior, con el fin de preservar el refinamiento.




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