30 marzo 2020

Glocal No.6 | Entrevista con Ezequiel Farca

“La primera persona que creyó en mi diseño fui yo”, cuenta Ezequiel Farca sobre la brecha que ha trazado en su camino como empresario del diseño. Hoy, su despacho-empresa no es un accidente sino el resultado de un arduo trabajo, perseverancia y pasión por lo que hace.

Por: Redacción

Fotos: Cortesía Ezequiel Farca

Invitamos a Ezequiel Farca para ser parte de los conceptos de portada hace unos meses, prospectando que sería para el siguiente año, sin embargo cuando vimos que se acercaba Design Week México, quisimos que un diseñador mexicano fuera quien apareciera en primera plana pues necesitábamos a alguien que representara; y no solamente por su trabajo, sino por la visión de ser un empresario del diseño. De Ezequiel podemos aprender a no tener miedo a aventurarse a apostar en el proyecto más importante: uno mismo. Hoy nos habla de sus inicios, de cómo es la relación con sus clientes, de cómo ser audaz, de cómo aventurarse a encontrar las oportunidades.

¿Quién fue la primer persona que creyó en tu
diseño?

Ezequiel Farca: La primer persona que creyó en mi diseño fui yo. Sabía lo que no quería hacer y lo confirmé en 1992 cuando tuve mi primer cliente, quien me pidió una mesa de comedor que no estuve dispuesto a hacer pues deseaba todo “post” pintado de peach y colores betún. Cuando visité la casa del cliente comprendí que él no quería una mesa, quería un pastel. Entonces, hice la mesa que tendría en mi casa, la llevé a Points, la tienda de Claudio Franco y Sylvian su esposa, y cuando llegué me pidieron que la dejara a consignación, se vendió y así empezó la historia… Hoy, aunque tenemos muchos tipos de clientes, yo soy el más exigente.

 

¿Qué te dejó el trabajar para otros?

Cuando salí de la carrera, busqué trabajo en varios despachos de arquitectura y no conseguí ninguna contratación, esto para mí fue un reto más que un fracaso porque entendí que no sabían qué hacía un diseñador industrial y que nadie les resolvía el tema de mobiliario de una manera específica, así que decidí trabajar por mi cuenta. Los clientes se convirtieron en mis jefes y así he ido aprendiendo. Hoy tenemos clientes más exigentes con proyectos más complejos, todos son tratados con mucho respeto.

 

Como pionero de una nueva generación de diseñadores que ya saben que para tener éxito en este medio hay que ser también empresario ¿qué les puedes decir a nuestros lectores de este proceso?

En México los diseñadores hemos tenido que aprender a hacer de todo. El diseño hecho para empresas que pagan por regalías no es suficiente para subsistir hoy en día en un despacho del tamaño como el mío. Los diseñadores en México hemos tenido que aprender a vender, a cotizar, a fabricar, a administrar; algunos como mi caso, a tener un showroom propio, y a tomar el diseño como una disciplina, como un servicio integrado verticalmente.

 

En esta definición de diseñador empresario yo decidí organizarme y estructurarme como una empresa, con manuales y procedimientos, trabajamos en SAP Business One. Hoy somos despacho-empresa y formamos parte de Endeavor, organización que ayuda a los emprendedores a crecer. Como dice Pelé “el éxito no es un accidente, se trata de un arduo trabajo, perseverancia y más que todo, amar lo que uno hace”.

¿Cuál fue tu primera publicación y qué se dijo de tu trabajo? ¿Cómo se tomaron las críticas (en caso de que hayan existido)?

La primera publicación fue de Harpers’ Bazaar. Laura Laviada, directora de la revista, siempre creyó en mi trabajo y publicó varias notas hace 20 años. Poco tiempo después en Travel and Leisure apareció en la portada el hotel Ventanas al Paraiso, ubicado en Los Cabos, con una foto increíble de la alberca en donde se mostraba el mobiliario exterior que yo había diseñado, lo que dio como resultó en la primera proyección internacional.

 

Se dice que en el medio de la creatividad todo está ya hecho, ¿cómo logras marcar una diferencia con tu trabajo del resto?

Haciendo las cosas sencillas, entre más sencillo, más logrado está, y este concepto siempre queda fuera del tiempo. Apuesto por diseños que no caducan, el diseño debe ofrecer un servicio y una función, debe apelar a la emoción: la función emotiva se puede cubrir con sencillez. Hoy el mayor lujo es el tiempo y éste debe de mejorar nuestra calidad de vida a través de los objetos, el mobiliario, el espacio, la luz y las emociones. El diseño debe de obedecer al mercado. No al revés.

 

El momento de la primer exposición siempre llega ¿cómo fue y qué es lo que te dejó?

Conocí hace 20 años a Pancho Gilardi a través de mi hermano quien trabajaba en una revista, le mostré mi trabajo y tomó unas fotografías de mis primeras piezas; me invito a comer a su casa y sin tener idea, llegué a la “Casa Gilardi” de Barragán. Cuando estaba sentado en la mesa del comedor, con la alberca maravillosa azul y el muro rojo, supe que eso sería a lo que me quería dedicar el resto de mi vida, me ofreció hacer una exposición en su galería y esto fue el arranque de mi carrera. Recuerdo muy bien que Pancho me preguntó la fecha que quería para mi exposición, y después me dijo: “Sólo te pido que no me vuelvas a ver para enseñarme nada hasta el día de la exposición, te digo una cosa, en esta vida sólo hay una manera de hacer las cosas”. Diseñé la primera colección que yo tendría en un departamento: una mesa, un par de sillas, una cama, etcétera. Algunas cosas se vendieron, otras las conservo como parte de mi colección.

¿Crees que exista trabajo para tantos estudiantes de diseño industrial en México? ¿Se necesita tanto diseño en nuestro país?

Sí se necesita diseño en un país que hoy en día sigue siendo virgen en este campo, hay tantas oportunidades que a veces es difícil verlas. Este país requiere de gente comprometida no sólo con el diseño, también con la arquitectura. Gente comprometida y profesionales que realmente aporten soluciones a las problemáticas que hoy vivimos. El diseño urbano nos necesita, la industria nos necesita, los desarrolladores nos necesitan, en fin, hay tanto por hacer que a mí no me alcanza el tiempo.

 

¿Qué tan necesaria es la especialización en tu área? ¿En qué eres realmente especialista y cómo logras llenar las áreas en las que no tienes un conocimiento profundo?

Soy diseñador industrial con maestría en arquitectura, el manejo de la escala hoy me permite estar involucrado en proyectos muy distintos al mismo tiempo. Mi equipo está conformado por diseñadores industriales, arquitectos, diseñadores de interiores y diseño gráfico. Para mí la especialidad está en la obsesión por hacer las cosas bien, el conocimiento lo aporta la gente que trabaja en el equipo, no tengo contratado a un sólo dibujante, todos aportan, diseñan, resuelven y ejecutan.

La entrevista completa se encuentra en Glocal No.6 a través de:  issuu.com/glocal_design




Edición 61
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