24 marzo 2020

Glocal No.2 | Expediente diseño

Pocos eran los espacios que se abrían a la perspectiva de exhibir y difundir la producción del diseño nacional. En su columna colaborativa para la 2da edición de Glocal, la curadora Ana Elena Mallet echa a andar el engranaje de la importancia de un sistema de diseño bien definido.

Por: Ana Elena Mallet

Fotos: Cortesía Palacio de Hierro

Lo diseñado en México finalmente a la venta. En un país con una incipiente cultura del diseño, a lo que se suma que el consumo de productos nacionales aún se mire con dudas y recelo, que un almacén como Palacio de Hierro apueste por el talento joven y el diseño local, es sin duda motivo de gran celebración y esperanza, por el cambio que supone.

 

Ya es oficial que la primera semana de febrero la tienda departamental inaugura un proyecto sin precedentes en la historia del diseño nacional: una suerte de exposición o feria comercial que lleva por título Crear hogar, diseñado en México y que pone al alcance de los clientes de la tienda cientos de productos, obra de 29 diseñadores y/o marcas nacionales. No sobra decir que estos 29 representantes fueron cuidadosamente seleccionados por la diseñadora Cecilia León de la Barra y por mí a partir de su trayectoria y de la calidad estética y conceptual de sus diseños. ¿Por qué la relevancia de este proyecto? Hasta ahora han sido pocos los espacios culturales que se han abierto a la perspectiva de exhibir y difundir la producción del diseño nacional y su importancia en el contexto social, cultural y económico. De los espacios comerciales ni hablemos.

 

La mayor parte de los diseñadores mexicanos venden en tiendas propias o en pequeños showrooms ubicados en la Ciudad de México en colonias como la Roma, Condesa y acaso Polanco. Con producciones limitadas, el alcance que tienen es muy pequeño y está encaminado hacia un público muy dirigido; casi siempre especializado y relacionado con las élites que consumen arte contemporáneo y otros productos culturales asociados a un cierto nivel de sofisticación.

 

Idealmente, el diseño debiera ser una disciplina que ayude a solucionar problemas sociales y cotidianos, y cuyos productos –o resultados- estuviesen al alcance de todos. Sin embargo, en la práctica no ha sido así debido a múltiples factores que han fortalecido la idea de que simplemente no es negocio: la falta de una cultura del diseño que se traduce en poco interés y en la ausencia de un mercado; la industria, débil y conservadora, que no apuesta por contratar diseñadores locales y generar productos originales (la copia parece ser más segura y sobre todo, más barata) y muy importante; la falta de espacios de comercialización. Porque buen diseño nacional hay, y los diseñadores producen y desarrollan, continuamente, productos y proyectos anclados en buenos principios, con materiales adecuados y estupendos acabados de gran calidad.

Parece que simplemente hiciera falta el empujón para que estos productos empiecen a despertar un interés y estén al alcance de mucha gente. Palacio de Hierro será la institución que le dé esa pequeña patadita cariñosa que tanta falta hace al diseño hecho en México. Con 10 tiendas a nivel nacional en donde podrán ser vistos los productos de estos diseñadores, el proyecto de la tienda departamental pareciera una gran oportunidad para acercar a un público al diseño nacional. Una gran puerta se abre pero sin duda estará en los diseñadores, los productores y promotores trabajar en conjunto para crear un verdadero sistema del diseño en donde cada eslabón tenga
bien definido su papel con el objetivo de que el engranaje pueda, finalmente, echarse a andar y no detener su marcha.

 

Esta columna forma parte de la Edición No.2 de Glocal Design Magazine, disponible en línea: issuu.com/glocal_design

 

@madamemallet

 

 




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