02 septiembre 2025
Casa Amate: hotel experiencia en dos barrios
Casa Amate es un concepto de hospitalidad que fusiona arquitectura vernácula, estética Art Déco y experiencias locales en dos ubicaciones con carácter propio: La Mejorada (61) y Santa Ana (62). Un proyecto para viajeros y nómadas digitales que valoran el diseño, la sustentabilidad y el sentido de lugar.
Dos casas, una visión
Casa Amate es más que un hospedaje: es un manifiesto de cómo el diseño puede generar comunidad. El proyecto se despliega en dos casas —61 en La Mejorada y 62 en Santa Ana— que condensan la vida cultural de la ciudad. Cada una refleja un gesto arquitectónico distinto, pero ambas comparten una premisa: reinterpretar la herencia vernácula yucateca desde una sensibilidad contemporánea.
Diseño vernáculo + Art Déco con propósito
Inspirada en la cosmogonía maya y en el árbol amate, símbolo de memoria y raíz, la identidad del proyecto se revela en celosías de arcos y en paletas cromáticas diferenciadas. Casa Amate 61, pintada en rosa pastel, celebra la energía creativa mexicana. Funciona como hostal premium: cuatro suites, habitaciones compartidas y patios que convergen en una piscina de carril. Murales con iconografía local y una terraza con piletas refuerzan la atmósfera lúdica y a la vez íntima.
Detalles que conectan con Yucatán
A solo 2.5 km, Casa Amate 62 expande la experiencia en el barrio de Santa Ana. Su cercanía con Paseo de Montejo la convierte en un punto estratégico para viajeros y nómadas digitales. Con 19 habitaciones privadas y dos compartidas, la casa integra una piscina central, jacuzzis y un rooftop con solárium que por las noches se transforma en un cine al aire libre. A ello se suman un bar, un café y una panadería propia. La convivencia y el descanso dialogan aquí con la productividad, gracias a un programa cultural que complementa el coworking en la 61.
Experiencias y comunidad creativa
El proyecto de Own Architecture rescata la esencia de las casonas yucatecas para transformarla en una propuesta actual. Los muros de chukum se comportan como piel viva que respira con el clima; los techos altos y ventilados suavizan la luz y regulan la temperatura. Maderas tropicales, textiles en petatillo, jarrones de Ticul y bordados artesanales se entrelazan para crear un paisaje interior que es refugio y, al mismo tiempo, escenario de la vida creativa que Casa Amate convoca.
Sustentabilidad con identidad local
La hospitalidad se entiende aquí como cuidado del territorio. Los amenities elaborados con miel de melipona, el comercio justo con productores locales y el apoyo al santuario de tapir en Kinchil reafirman una vocación sustentable.
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