16 abril 2020

Arquitectura, conocimiento y cultura

La búsqueda constante de experiencias para conectar vivencialmente las actividades del ser humano interpretando su modernidad es el punto de partida y motor del trabajo de Manuel Herrera, fundador de TallerDiez 05.

Por: Redacción

Fotos: Cortesía TallerDiez 05 + Luis Gordoa + Paco de los Monteros

Analogías, metáforas, contrastes, sintonías, parábolas… son los elementos con los que Manuel Herrera Gil –fundador y director de Taller Diez05 en Veracruz– se ocupa de trazar y crear espacios arquitectónicamente poéticos, pero no en el sentido de los versos como tales, sino en la metodología e ideas de contener un espacio per se.

Para él que además de ser arquitecto también es un gran apasionado de la literatura, las artes visuales, el pensamiento filosófico y el conocimiento científico, “hablar de espacio es trabajar trazando límites; es una búsqueda constante de experiencias para conectar vivencialmente las actividades del ser humano, interpretando su modernidad como resultado de una fuerza liberadora provocada por una época de contrastes, virtual, de ruptura de patrones convencionales en  el concepto de habitar”. Por eso, ha encontrado en las herramientas de la lingüística y de la literatura, el punto de partida y la razón de ser de cada uno de los proyectos arquitectónicos que ha desarrollado, como Plaza Marina Mercante, Casa del Abuelo, Pabellón del Mar, Jardín Funerario y Pabellón Lacustre, entre otros.

 

“Busco una expresión necesaria, única, memorable, que parta de la idea como detonante de un proceso perceptual y dé origen a una propuesta de diseño coherente con su entorno”, platica el arquitecto sobre su proceso creativo sin dejar de hacer un énfasis particular en que ‘hacer arquitectura’ es saber pensar y para ello es importante tener el conocimiento no sólo de las artes sino de otro tipo de pensamientos que también sirvan para alimentar el alma y al cerebro. Ese entendimiento sumado al orden de una metodología: observar, investigar, experimentar, revisar y ejecutar, es lo que a final de cuentas da como resultado la materialización de diagramas y dibujos en donde se reflejan los materiales, la luz y el aire.

Herrera Gil junto con su equipo de trabajo ha desarrollado proyectos sociales como una casa para personas de la tercera edad en donde “las sonrisas fueron el mejor regalo y lo más gratificante”; una estación de bomberos para la que tomaron en cuenta las largas horas y el tipo de trabajo extenuante que se lleva a cabo en el lugar; un jardín funerario que remite a la reflexión sobre temas de la vida y la muerte; una plaza pública que la gente se ha apropiado para su motivar su bienestar emocional y una pieza mágica para el equipo editorial de Glocal Design Magazine y su proyecto Macrotendencias, la cual retoma los orígenes de la arquitectura en México con sus excavaciones y grietas como elemento esencial de las obras prehispánicas.

 

“Lo esencial es entender las ciudades, pero sobre todo a sus usuarios, a su gente, a sus moradores, para quienes construimos los arquitectos. Esa parte social de comprender quién necesita los espacios se alimenta del conocimiento y la cultura para crear buenos proyectos”, concluye contundente Manuel Herrera Gil.

 

tallerdiez05.mx




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