18 mayo 2020

100 años de historia y cerámica

En 1920,  México sufría los efectos de la Revolución, eran pocas las inversiones de negocios nuevos en el país; aún así, cinco empresarios inmigrantes alemanes tuvieron la visión de montar una fábrica de porcelana en la Ciudad de México: El Ánfora.

Por: Redacción

Fotos: cortesía Ánfora

Fundada en 1920, fábrica de loza El Ánfora, inicia sus operaciones con un molino y un gran horno de leña; el crecimiento fue rápido en los siguientes 20 años, en donde se realizaron inversiones en hornos túnel con mayor capacidad y también se premió la calidad de las piezas, así como el esfuerzo de cada persona.

 

Ánfora nace bajo la combinación  del conocimiento de la tecnología de la porcelana, la calidad alemana y el talento de las manos artesanales para atender el creciente mercado nacional. En 1932, se iniciaron operaciones de una nueva línea de baños, enfocados a la calidad y al ahorro de agua.

 

Con la entrada de México a la Segunda Guerra Mundial en 1942, ocurre el primer gran cambio en Ánfora; por ser alemanes los vino fundadores, el gobierno Mexicano interviene la fábrica mientras dura la guerra. Los 4 años de intervención fueron un retroceso importante al descuidar el gobierno la fabricación en favor de armar clubes de deporte para los 1,200 obreros, salones de fiestas, bandas de guerra, e incluso permiso para tomar un litro de pulque diario y hasta portación de armas dentro de la empresa.

Al retomar la empresa en 1947, los fundadores prefirieron vender El Ánfora. Los nuevos socios 100% mexicanos introdujeron nuevos decorados y realizaron inversiones importantes. El mercado nacional tuvo un auge impresionante y Ánfora volvió a posicionarse como líder en la producción y venta  de vajillas para hogares, hoteles y restaurantes; desde entonces, la calidad de diseños le permitieron entrar a más hogares mexicanos que ningún otro fabricante.

 

En 1989 México abrió sus fronteras indiscriminadamente a las importaciones de Asia, sin establecer reglas de calidad contra vajillas esmaltadas con plomo. La competencia fue feroz, y para 1990, la guerra de importaciones había causado el cierre del resto de todas las plantas mexicanas quedando Ánfora sola ante China. Las circunstancias hicieron necesarias una serie de cambios en la empresa para evitar que lo mismo sucediera con Ánfora.

 

El primer cambio fue instaurar una nueva cultura laboral, a lo cual el viejo sindicato se opuso con huelgas para no subir los niveles de eficiencia establecidos 40 años antes. La única solución viable fue la extinción del viejo sindicato para establecer un nuevo contrato colectivo. Junto con la CROC se trabajó para promover la productividad como incentivo de los trabajadores.

 

En 1994 vino el segundo gran cambio, la inversión de una fabrica en Pachuca, Hidalgo, con una extensión tres veces mayor que la original y equipada con la última generación de maquinaria alemana. Para atender mejor a sus mercados, la empresa se divide en tres grandes empresas: Porcelanas ánfora para vajillas; Sanitarios ánfora y Materias primas para pastas.

 

También en ese mismo año entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con Norteamérica (TLC), que le abrió a Ánfora las puertas para exportar al mercado más grande y mas competido del mundo: Estados Unidos. Ánfora tuvo que adecuar sus productos, lo cual llevó años de rediseño y mejoras a la resistencia de uso pesado.

La mentalidad de producción por volumen tuvo que cambiar a una de gran flexibilidad, servicio al cliente y cuidado minucioso de la calidad. Ánfora exporta hoy, más de la mitad de su producción, trabajando con clientes como: Starbucks, Pottery Barn, Panera Bread y Williams-Sonoma. Ante una competencia cada día mayor, Ánfora a continuado su cambio con mayor enfoque a las exigencias de los consumidores, innovando con nuevos diseños y mejor servicio.

 

La estrategia de diversificación de mercados, el compromiso con la calidad y la flexibilidad para servir a sus clientes, han sido clave para crecer ante el mundo; más de 500 millones de platos producidos, tradición que perdura, crece y mejora. Ánfora desde 1920, 100 años de trabajo y dedicación a la calidad.

 

anfora.com

 




Edición 56
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