Actualmente, las fronteras geográficas ya no suponen un límite. El cruce de culturas es cada vez más visible en el ejercicio de diseñadores, arquitectos y artistas emergentes que tienen como única entidad el mundo. Es el caso de Luis Úrculo, arquitecto y diseñador que, entre otras cosas, registra el diálogo de la cultura europea y latina en su trabajo.

Por Gala Fernández
Fotografía cortesía Luis Úrculo

Conocí a Luis en 2009, cuando empezó a trabajar como tutor en el European Design Labs del Istituto Europeo di Design de Madrid, máster que diseñé junto a Riccardo Marzullo y que dirigía desde 2007. Fue al año siguiente, momento en que la dirección del EDL pasó a manos de Jaime Hayón, cuando tuvimos la oportunidad de profundizar. El destino nos vuelve a unir fuera de nuestra tierra. Han pasado muchísimas cosas y hoy nos encontramos aquí en México, platicando sobre Europa Latina y sobre muchas otras cosas…

Gala Fernández: ¿Existe Europa Latina?

Luis Úrculo: ¡Sí! Totalmente. Creo que sí, ahora mismo sí. Antes las líneas estaban mucho más marcadas y eran más sólidas. Pienso que en los últimos diez años han empezado a abrirse los límites en cualquier geografía; ahora están mucho más difusos.

GF: Tu trabajo tiene mucho que ver con la escala. Constantemente pasas del macro al micro y viceversa. Me llama la atención ese cambio constante, pero intuyo que quieres trabajar a una escala mayor…

LU: Totalmente. Siempre trabajo la escala: los proyectos que hago son una traducción de las posibilidades que ofrece mi entorno. La consecuencia de ello es mi perfil profesional.

Empecé a trabajar antes de terminar la carrera y el tipo de proyectos que mi situación me permitía abordar eran los que no necesitaban ser firmados ni visados. Las propuestas podían tener relación con las artes escénicas, el diseño gráfico, la ilustración, el dibujo o el video; eran soportes y medios que exigían la presencia de un arquitecto titulado. Cuando acabé la carrera, continué trabajando en ese entorno porque realmente era el que me interesaba. Fue algo natural. Los medios limitan, pero no condicionan el desarrollo de mis ideas.

Ahora me interesa tener la posibilidad de desarrollar propuestas a mayor escala. Muchos de mis proyectos son a-escalares (sin escala) y el mejor ejemplo es “Ensayo sobre la Ruina”, que presento en Zona MACO. Se trata de una serie de maquetas en las cuales omito la escala.

GF: ¿Eres más diseñador que arquitecto?

LU: Mi formación es de arquitecto. Tardé diez años en terminar mi carrera y estuve un año en Chicago desvinculándome de una visión única de la arquitectura. Esta disciplina es mi contexto formativo, me ha dado herramientas técnicas, metodológicas, artísticas, elementos que me han formado de forma sólida, ha sido un punto de partida. Lo importante son los resultados, lo que se está haciendo y la identidad del discurso. Le Corbusier, Rem Koolhaas y Mies van der Rohe no eran arquitectos, así que el etiquetar no tiene mucho sentido.

GF: ¿Y en cuanto a diseño?

LU: Sólo es un cambio de escala, es lo mismo. Del diseño me atrae la inmediatez. El factor tiempo en la arquitectura es más arduo y quita frescura a los proyectos. Una parte técnica muy importante es conocer los materiales, los procesos de transformación de los mismos, relacionarte con los técnicos y los artesanos. El diseño y el arte me han permitido tener una relación más íntima con los proyectos.

GF: Has trabajado para otros creadores como Philippe Starck ¿cómo fue tu experiencia?

LU: ¡Sí! Con Starck he aprendido mucho de su manera de gestionar el trabajo en  equipo y manejar los espacios con absoluta libertad. Su inteligencia queda en evidencia al saber delegar la responsabilidad de los otros en ti. Te exige absoluta responsabilidad de tu intervención, así los resultados suelen ser de una mayor calidad. Sin embargo, esa confianza total se convierte en un peso enorme dentro del proyecto. No puedes fallar. En París me dejaba su despacho, me daba las llaves. Te lo deja todo, pero exige todo de ti. Es perverso e inteligente. Deja espacio a que en su obra convivan distintas identidades.

GF: ¿Cómo es ser parte de la identidad de un proyecto firmado por Philippe Starck?

LU: Starck me permite expresar mi identidad es, por ejemplo, en los murales. ¡Es un lujo! La última obra que realicé para él fue en Estambul; se trata de un mural en la torre de ascensores. Siete plantas de dibujo en scroll, como un paneo; es un dibujo larguísimo, un gran traveling. Con forme se eleva el ascensor la ilustración que se va desplazando.

GF: Ensayo sobre la ruina es uno de tus proyectos más recientes que vas presentar en Zona MACO. Háblanos un poco de él:

LU: El proyecto comenzó con la primera exposición individual que hice con mi actual galería en España: Pro Galery. Ha sido un trabajo largo que comenzó con un proyecto en video. La idea giraba en torno a la posibilidad de retratar y dibujar un estado anímico. Fue algo muy personal. Veía que todo lo que ocurría a mí alrededor: las estructuras en las que se asentaba y se basaba mi vida entera; el mundo estaba en una continua descomposición. Nada era estable ni sólido. Esa imagen de lo eterno, sobre la que hemos sido educados y en la que he vivido, se desmoronaba.

Con los años te das cuenta de que todo es efímero, nada en lo que te sustentas dura por siempre. Nada es sólido y es en las acciones domésticas donde podemos apreciar la destrucción. Cuando observas esa realidad. Hay algo en esa descomposición totalmente placentero. Yo no lo veo como algo negativo. Así comenzó el trabajo de Ruina.

GF: ¿Qué opinas de los “latinoeuropeos” en Latinoamérica?

LU: Es un retrato muy íntimo y es ahí donde me muevo. En mi trabajo se puede ver el contexto de España. Sin embargo, vivimos un momento de cambio importantísimo, un cambio de época. Las referencias y las certezas cambian; nos obliga a no acomodarnos, y genera este tipo de intercambios como el que nosotros estamos viviendo como latino europeos en Latinoamérica.

Mi trabajo no se basa en un lugar concreto, sino en varios lugares a la vez: un taller en Madrid, México, Buenos Aires, Lisboa, San Francisco y Río de Janeiro. Mucha gente no sabe dónde estoy físicamente. La tecnología te confiere, de alguna manera, el don de la ubicuidad. Lo mejor es que no influye en el proyecto. Internet ha cambiado totalmente la geografía de las acciones. Físicamente las distancias se acortan en espacios a los que puedes llegar en 10/12 horas.

*Luis Úrculo (Madrid 1978). Es egresado de la Escuela Superior ETSAM Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Illinois Institute of Technology (IIT) y el Instituto de Diseño de Chicago. En 2006 funda su propio estudio. Ha realizado proyectos de varios formatos para Philippe Starck, Renault, Fabrica y Vitra Design Museum, entre otros, donde la barrera del lenguaje gráfico / arquitectura / diseño son cuestionados como algo único.

*Gala Fernández. Madrid, 1969. Vive y trabaja entre México D.F. y Madrid desde enero de 2013. Es co-propietaria y socia fundadora junto con Berta Roda de Piopio Design Labs y Piopio Editions. Es maestra invitada en la Escuela de Diseño de la Universidad Anáhuac México Norte. Licenciada en Bellas Artes con la especialidad de Diseño por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado junto a Jaime Hayón para FABRICA, Centro de Investigación para la Comunicación del Grupo Benetton en Italia y para Oscar Mariné en Madrid.

Para saber más de diseñador:  www.luisurculo.com

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