Casa Zirahuén, de Intersticial Arquitectura

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8/05/2017

Créditos: Fotografía Marcos Betanzos

Por GLOCAL

En los últimos años, el estado de Querétaro ha permanecido latente en el crecimiento habitacional, y es que cada vez son más las propuestas que saltan a la luz e invitan a formar parte de este imparable gusto por lo nuevo. Casa Zirahuén pertenece a un proyecto de dos casas unifamiliares ubicadas en Cumbres del Lago, del cual esta estancia residencial es la primera etapa. El taller Intersticial Arquitectura − conformado por Gildardo Olvera, Andrea Oliveros, María José Milke y Mauricio Salmón− buscó la forma de que ambas co-existieran de manera independiente, pero que simultáneamente tuvieran un lenguaje arquitectónico en común.

El equipo asegura que el reto de Casa Zirahuén fue desarrollar estrategias para hacer uso de sistemas pasivos, métodos constructivos del sitio y un esquema comercial sensible en un complejo contexto inmobiliario como lo era antes de llevarse a cabo el plan. Para ello se decidió trazar un eje encargado de establecer una forma concreta para la distribución de la casa, cuyo resultado fue el siguiente: la planta baja es de carácter público y la planta alta de carácter privado.

Asimismo, el patio central desempeña un papel esencial de esta, pues es el área que hace circular el aire y provee luz a lo largo del inmueble. Si hay algo que caracterice a este proyecto es la facilidad que otorga para la creación de espacios habitables adicionales, por ejemplo, pueden adaptarse de dos a cuatro habitaciones, una sala de televisión y diversos espacios exteriores que se suman a los ya establecidos desde un inicio y, por supuesto, al resto de los cuartos que conforman la casa (cocina, baños, sala, etc.).

Y si la arquitectura de este proyecto, liderado por Ian Pablo Amores y Rodolfo Unda, impresiona a primera vista por sus alargados y puntiagudos muros en color arena que permiten visualizar el trabajo artesanal de los tabiques que los conforman, el diseño interior, también diseñado a base de materiales naturales −dentro de los que sobresale la madera y la flora que combina con el entorno desértico−, proporciona una experiencia que va más allá de la tranquilidad, alejada de preocupaciones, bajo un ambiente cálido y, por supuesto, un sentido hogareño.